boxBannerCont.php

Estilo DF Weekend Manuel García-Rulfo

Mario Cabrera

Viernes 17 de noviembre de 2017

 

Quizá su nombre no genera el mismo impacto entre el público como el de otros colegas mexicanos suyos que se abren paso en Hollywood, sin embargo, eso es algo que tiene sin cuidado a Manuel García-Rulfo.  Y es que para el actor, lo que de verdad importa es seguir labrando una carrera sólida en la industria del entretenimiento más importante del mundo, algo que, considera, ha ido logrando poco a poco gracias al esfuerzo y dedicación que lo caracterizan en el set de filmación. Pero a pesar de que ahora puede darse el lujo de formar parte del descomunal elenco de Asesinato en el Expreso de Oriente, su más reciente proyecto en el que comparte créditos con Johnny Depp y Penélope Cruz, García-Rulfo no pierde vista otro de sus objetivos: seguir filmando películas en México, pues asegura profesar una sentida devoción por la cinematografía nacional. En entrevista con EstiloDF, el actor habla sobre su reciente cinta, sus planes en los que dividirá energías entre ambos países, y las adversidades que ha tenido que sortear para alcanzar sus objetivos y convertirse en uno de los mexicanos con mayor futuro en la meca del cine.

 

Sobre  la cinta Asesinato en el Expreso de Oriente, ¿qué te motivó a sumarte al proyecto?

Pues fueron varias razones. El personaje me llamó mucho la atención, una vez que leí el guión y leí el personaje, me vibraron, prendieron algo dentro de mí. Debo ser honesto y admitir que me daba un poco de miedo porque es algo muy diferente a lo que siempre había hecho, e incluso me llevó a pensar que no me sentiría muy cómodo haciéndolo, pero como en ese primer contacto sentí una conexión muy fuerte, me animé a tomar el reto. Otra de las razones para ser parte de esto fue la gente que estuvo involucrada, empezando por Kenneth Branagh, en la dirección, y personas como Judi Dench, Penélope Cruz, Johnny Depp y Willem Dafoe, actores a los que he seguido durante años y admiro muchísimo. También tuvo que ver el tamaño de la producción, el hecho de que se trata de una adaptación de una novela de Agatha Christie, que era un proyecto que se iba a rodar en Londres y me exigía estar casi tres meses allá. Creo que es de esas ocasiones en las que todo te hace decir que sí.

 

¿Éstos son los elementos básicos que debe tener un proyecto para que llame tu atención?

Me parece que sí. Me tiene que vibrar para que cuando le dé esa primera leída al guión, me haga conectar con él. De lo contrario, por más que me guste la historia, si no conecto con el personaje, no voy a hacer un buen trabajo y no lo voy a disfrutar. Siempre me guío por eso, pero obviamente también con el hecho de compartir con gente con la que quiero trabajar, con directores y escritores que admiro, historias que me atrapen, el discurso de la película y lo que se va a contar. Creo que lo único en lo que no me fijo es si es aquí en México, en Estados Unidos, en España, donde sea.

 

¿Cómo fue que te invitaron a sumarte a esta cinta?

Me invitaron a hacer la audición. En aquel entonces lo hice para Kenneth, quien me pidió que mandara dos audiciones, que fueron suficientes para que se me ofreciera el papel; de hecho, a él no lo vi en persona, pues se encontraba en Londres, mientras yo estaba filmando  Soldado  en Nuevo México. Nos comunicamos por medio de Skype, mandé mis audiciones y luego tuve la oportunidad de reunirme con él y con la directora de casting.

 

Indudablemente es uno de los proyectos más importantes en tu carrera, ¿se trata de un paso más a tu consolidación en Hollywood?

Sí, creo que todo suma. Si bien el reparto es muy grande y el tiempo en pantalla se reparte entre cada personaje, se trata de un papel que siempre está presente. Aunque es un papel chico, obviamente ayuda mucho estar en este tipo de películas y compartir escena y créditos con estas personalidades, lo que significa un gran escalón en tu currículum. Pero también ya no se sabe, de repente las películas, por más que creas que van a ser un hitazo o que les va a ir bien, ya nadie sabe si van a pegar, así que no hay que confiarse con que este será el proyecto que te va a lanzar al estrellato.

 

Tienes la fortuna de haber formado parte de diferentes proyectos en Hollywood, ¿ha sido difícil abrirse paso en una industria tan competitiva como ésta?

Sí, es muy duro, pues hay mucha competencia y muchas cosas que no dependen de ti como actor, sino de otros factores que terminan pesando más que el talento, como la fama o incluso los requerimientos de ciertos personajes; agrégale el lenguaje y otras cosas que terminan complicando las cosas. Pero bueno, nunca hay que darse por vencido y siempre hay que mantenerse peleando por aquellos personajes que quieres. Es curioso, pero ¿sabes dónde también ha sido muy complicado abrirse paso?, en México: tratar de conseguir los proyectos que a mí me interesan en mi país me cuesta muchísimo, porque no hay tantas oportunidades, ya que no se produce tanto en comparación con Hollywood, y también porque el tipo de personajes e historias no me llenan el ojo.

 

Desde tu perspectiva, ¿qué será más complejo en esta industria: recibir una primera oportunidad o volverse consistente?

Pues creo que está igual, ¡eh!, jajaja, sobre todo porque por más que puedas venir de un gran hit, una mala decisión puede costarte muy caro. Sin embargo, creo que recibir una primera oportunidad, que te abra la puerta y se convierta en tu primer escalón, es lo más difícil.

 

¿Estamos cerca de decirle adiós a ese estigma que persigue a los actores latinos para que sean considerados únicamente para interpretar personajes estereotipo?

Pues falta un poco, pero claramente se están abriendo más oportunidades para los actores latinos; está cambiando el criterio de repartición de roles, ya no nos toca hacerla sólo de jardinero o esa clase de papeles. Creo que se está viendo con lo logrado por otros actores como Diego Luna protagonizando  Star Wars, Gael García haciendo lo mismo en  Mozart in the Jungle y que le ha valido un Globo de Oro, o Karla Souza, Édgar Ramírez y Pedro Pascal participando en proyectos sin ser estereotipados. Yo confío en que se siga por el mismo camino.

 

¿A qué aspiras profesionalmente?

Lo que me interesa mucho es trabajar con gente que admiro y sabe contar historias. Pero también tengo muy claro que quiero estar orgulloso de lo que haga y saber que estuve involucrado en algo de calidad. Como actor, quiero seguir siendo responsable de contar historias que me muevan, pero que tengan un discurso de fondo. Deseo seguir teniendo trabajo y poder vivir de esto, haciendo los personajes que a mí me llaman, que me emocionan y con las personas que quiero, no puedo pedir más.

 

¿Entonces eres selectivo con los proyectos en los que te involucras?

La verdad es que sí, aunque no sé si sea bueno o malo. Quizás a veces la riego cuando pienso que voy a hacer algo bueno y resultó que no lo fue tanto, pero sí soy muy selectivo en lo que escojo.

 

¿En qué estás trabajando en este momento?

Tras el estreno de  Asesinato en el Expreso de Oriente tengo varias películas que estreno el próximo año. Recientemente terminé de filmar una cinta de terror, que por cierto es la primera que hago en el género, que se llama Mary,  al lado de Gary Oldman, y se estrenará por las fechas de Halloween el año entrante; también estrenaré próximamente Soldado, la secuela de Sicario, junto a Benicio del Toro. Y luego hice una participación muy chica en una película que se llama  Widows,  de Steve McQueen. Además regreso a Los Ángeles para empezar a grabar la segunda temporada de una serie que se llama Goliath, al lado de Billy Bob Thornton. Por el momento eso es lo que tengo, en espera de ver qué me depara el siguiente año. Hay dos proyectos para películas en México que me entusiasman y me emocionan bastante, espero y se hagan para poder regresar muy pronto.

 

Sobre esto último, ¿de dónde proviene el anhelo de regresar a trabajar a tu tierra y dividir tus energías entre México y Hollywood?

Me interesa muchísimo, sobre todo en este momento en que están surgiendo directores increíbles y que existe tanto talento haciendo cosas de gran calidad. Además, el cine mexicano me encanta, pues se trata de mi tierra, aquí hay historias que se deben contar y que a mí me emocionan mucho, siempre y cuando sean cosas que sumen a mi carrera.

 

¿De dónde nació tu pasión por la actuación?

Toda la vida la he tenido ahí, pero creo que es gracias a mi abuelo, pues fue él quien sembró la semillita en mí porque él era muy aficionado al cine. A él le gustaba juntar a todos los nietos y proyectar películas de Chaplin y Cantinflas, y después hacer sus propios cortometrajes con una cámara de 16mm, que eran protagonizadas por todos su nietos, incluido yo. Crecer con eso fue como una especie de primera escuela y una manera de tener muy claro que me quería dedicar a eso. Al principio tuve la idea de dirigir porque era muy penoso, pero intenté con la actuación, me encantó y pues le seguí por ahí.

 

Profesas una devoción casi palpable por la actuación, ¿te interesa algo más allá de tu profesión como para ponerlo en práctica?

Sí, me gusta mucho la fotografía, y dirigir me encantaría, por lo que no dudo que a futuro lo vaya a hacer. No obstante, le tengo mucho respeto a la dirección y me gustaría estar bien empapado de ella para tratar de hacer lo mejor que se pueda. Si tuviera que escoger algo alejado de esto, no lo sé, quizá me gustaría ser músico o escritor.

 

Entre tanto trabajo, ¿cuál es el balance qué haces de este año?

Pues debo decir que ha sido pesado, porque de repente me vi involucrado en una dinámica de mucho trabajo en la que no he parado. Pero más allá de ese agotamiento, me siento muy agradecido y contento con todo lo vivido. Creo que ahí voy, dando pasitos chicos, pero considero que bastante sólidos.