En Cannes se viene a hablar de cine, pero si alguien sabe robar cámara sin aparecer en los créditos de ninguna película, esa es Belinda. La cantante y actriz debutó este 2025 en el prestigioso Festival de Cine de Cannes y, como era de esperarse, no pasó desapercibida. Su belleza, su estilo impecable y, sobre todo, su momento viral, la colocaron entre las estrellas más comentadas del evento.
Todo iba perfecto, el sol brillaba, los flashes explotaban y Belinda desfilaba como si la alfombra roja fuera una extensión de su sala (glamurosa, por supuesto). Hasta que llegó la pregunta incómoda, “Who designed your dress?”, que le lanzó una reportera.

Belinda, por un segundo, se quedó en blanco y buscó ayuda, pero no la encontró, así que en un acto de honestidad brutal, respondió con la frescura de quien no tiene nada que ocultar: “No me acuerdo. Está hermoso, ¿verdad?”.

Y continuó su caminata como si acabara de soltar una frase icónica de película francesa. Twitter, TikTok y todas las redes posibles explotaron.

¿De quién es el vestido?
Pero no teman, detectives del estilo, aquí les tenemos la respuesta que Belinda no pudo dar en el momento. El vestido que convirtió a la cantante en una diosa dorada de Cannes es obra de la firma Sabina Bilenko, parte de su colección de alta costura spring-summer 2023.

El diseño es un bodysuit de terciopelo negro con bordado dorado en el escote, coronado por una falda larga con abertura lateral y efecto de sobreposición que grita “lujo pero con elegancia estratégica”.

Y si creían que todo terminaba ahí, no. El plot twist estilístico vino con las sandalias de tiras noventeras que le dieron el toque nostálgico chic a su look. Un homenaje fashionista a los días de gloria de Cindy Crawford y Kate Moss, pero ahora con Belinda encabezando la pasarela del presente.

Su peinado fue suelto con ondas suaves, maquillaje natural y ese carisma que ni los mejores diseñadores pueden confeccionar. Con todo eso Belinda demostró que no necesitas recordar el nombre del diseñador para ser un ícono de estilo.

Eso sí, la próxima vez que alguien le ponga un post-it en el clutch o, mejor aún, que la firma Sabina Bilenko le mande una placa conmemorativa.
