Hay momentos en la vida que parecen salidos de una película, y el de Ale Capetillo en su primera Semana de la Moda de París fue exactamente así: luminoso, emotivo y con un toque de nostalgia perfectamente peinado.

La joven mexicana llegó al desfile de Zimmermann con una presencia que hizo girar cabezas. Pero más allá del vestido etéreo en tonos vainilla y caramelo —de esos que flotan con cada paso—, lo que realmente contó una historia fue su cabello: una trenza tipo corona con la melena larga y lacia, un guiño elegante a los años noventa y, sobre todo, a su mamá, Biby Gaytán, ícono eterno del glamour mexicano.

Con esa elección, Ale no solo rindió homenaje a una de las figuras más queridas del entretenimiento, sino que también selló su debut parisino con un gesto de amor y estilo. “La moda me conecta con mi mamá, así que quise llevarla conmigo en este día tan importante”, confesó la influencer, que ha logrado encontrar su voz entre la estética moderna y la herencia familiar.

El peinado, pulido y con una trenza gruesa que enmarcaba el rostro como una diadema, fue el equilibrio perfecto entre dulzura y sofisticación. Un beauty look que podría haber salido de un cuento de hadas, pero con el toque millennial que caracteriza a Ale: natural, fresco y con esa seguridad silenciosa que solo da el saberse fiel a una misma.

Su vestido Zimmermann —una pieza vaporosa con motivos florales y transparencias sutiles— completó un look que respiraba romanticismo contemporáneo, ideal para una primera aparición en la pasarela más importante del mundo.

Con este debut, Ale Capetillo dejó claro que no necesita gritar para brillar. Su estilo habla por ella: una mezcla de raíces, cariño y visión moderna. Y aunque ahora viva en Madrid, París le abrió las puertas como si la estuviera esperando.

Dicen que la elegancia se hereda, pero también se reinventa. Y Ale lo acaba de demostrar.
