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Almamía: un viaje al corazón a través de los sabores

En la Roma, un nuevo restaurante redefine la cocina de autor como un acto de memoria y emoción.

por: Nancy Estrada

En una casona restaurada sobre Álvaro Obregón, donde las paredes parecen guardar historias y el aroma a leña despierta recuerdos, abrió sus puertas Almamía. No es un restaurante cualquiera: su propuesta, cálida e íntima, nos recuerda que comer bien no solo es un placer, sino un ritual para el alma. La experiencia que aquí se ofrece es tan compleja como sencilla, tan contemporánea como entrañable. Porque en cada platillo que sale de su cocina, hay un poco de nostalgia, otro tanto de tradición y mucha creatividad.

La cocina como un acto emocional

El chef David Hernández Aguilar, con más de 30 años de trayectoria, ha logrado que Almamía no sea solo un restaurante, sino un lugar donde se cocina con los sentidos. Con formación en alta cocina francesa, pero un profundo amor por las raíces mexicanas, David se atreve a mezclar técnicas elegantes con ingredientes que tocan la memoria colectiva. Así, consigue que en cada bocado uno reconozca el respeto por los ingredientes frescos, la precisión artesanal y, sobre todo, un deseo genuino por emocionar.

No es casual que su cocina haya representado a México en concursos internacionales —incluido el prestigioso Bocuse d’Or—, ni que aquí se perciba el amor por el oficio en cada detalle. La propuesta de Almamía se siente sincera, honesta, sin excesos ni pretensiones, con la sensibilidad de alguien que entiende que los sabores más inolvidables no siempre vienen de lo complicado, sino de lo auténtico.

Platillos que cuentan historias

La carta está diseñada para sorprender y reconfortar a la vez. No faltan las combinaciones inesperadas que despiertan la curiosidad, ni los guiños a la tradición que reconfortan como un abrazo. Uno podría empezar con la tostada de kampachi fresco con paté de pescado y salsa macha, para luego dejarse llevar por la textura irresistible del chicharrón de cecina sobre guacamole y ceniza de hoja de aguacate.

Entre los favoritos de la casa, las mollejas de res asadas sobre estofado de lentejas elevan la cocina de casquería a un nivel digno de fine dining; mientras que el caldo de piedra, inspirado en la tradición oaxaqueña, combina mariscos con un caldo humeante servido en piedra caliente, evocando rituales ancestrales. La fusión también se vive en los ravioles de conejo con morillas bañados en salsa de vino tinto, y en el mole negro, tratado como una verdadera joya culinaria: ya sea en risotto con callos de hacha o en un plato más tradicional con vegetales y carnes, siempre logra sorprender con su profundidad de sabor.

Los postres también merecen mención aparte: el tiramisú de café de olla con cocol de anís y el budín de higos con salsa de Xtabentún son un cierre perfecto para una comida que no se olvida fácilmente.

Un espacio que invita a quedarse

El diseño del restaurante, a cargo del reconocido arquitecto Alberto Kalach, complementa la propuesta gastronómica con una estética sobria y cálida. La restauración de la casona respeta la memoria del espacio, pero la dota de modernidad y luz. Aquí los techos altos, las texturas naturales y los rincones íntimos crean el ambiente perfecto para desconectarse del ritmo de la ciudad y reconectarse con los sentidos.

La atención del servicio es otro de los puntos altos: cercana, sin ser invasiva, con ese cuidado que hace sentir que uno está en buenas manos desde el momento en que cruza la puerta.

Un ritual para quienes aman comer bien

Almamía no pretende ser una moda pasajera ni un espacio “instagrameable” más. Su propuesta tiene sustancia, intención y una carga emocional que lo convierte en un refugio para quienes saben apreciar la buena cocina con historia. Aquí no se viene solo a comer, sino a dejarse llevar por los recuerdos y a crear otros nuevos.

En tiempos en que todo parece efímero, Almamía nos recuerda que lo importante está en lo que permanece: un sabor que te transporta, una experiencia que te hace volver.

Dirección: Álvaro Obregón 124, Colonia Roma, CDMX
Instagram: @almamia.romamx

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