Austin Butler ya no es solo “el chico que fue Elvis”. Tras aquella interpretación que lo dejó al borde del colapso físico y mental, el actor de 34 años ha atravesado un camino de reinvención radical. Y aunque hoy su agenda rebosa de proyectos con Darren Aronofsky, Jeff Nichols y Denis Villeneuve, lo que más ha sorprendido últimamente no son sus papeles… sino sus pompas. Sí, sus glúteos.

El propio Butler lo ha confesado entre risas durante una entrevista con la revista «Men’s Health»: para su nueva película Caught Stealing, Aronofsky le pedía que luciera como un exbeisbolista convertido en bartender. El director le mandaba fotos de traseros de jugadores profesionales y le decía: “Mira lo gruesos que son. Necesito que se vea creíble cuando corras por la calle”. Butler, disciplinado, aceptó el reto. El resultado: ocho meses de entrenamiento, kilos de hip thrusts y un aumento de peso que lo llevó de 150 a 185 libras.

“Después de tantos hip thrusters ya no puedo usar mis pantalones de Celine”, bromeó el actor, admitiendo que varias de sus prendas dejaron de cerrarle. La transformación fue tan evidente que incluso él mismo reconoce que su figura cambió para siempre.

Pero detrás del anecdotario fitness hay un trasfondo más profundo. Butler parece haber encontrado en el cuidado físico una forma de equilibrio. Tras años de entregarse a sus papeles al punto de enfermarse, ahora entiende que su cuerpo no es un simple vehículo de la actuación, sino parte de su vida misma. Por eso, combina entrenamientos exigentes con prácticas más funcionales y un régimen alimenticio que, por primera vez, no lo lleva al límite de la autoflagelación.

De Elvis a Feyd-Rautha en Dune: Part Two, y ahora a un héroe improbable en Caught Stealing, Butler se ha convertido en un actor que lo da todo, pero que empieza a aprender cuándo parar. Y aunque Hollywood suele fijarse en la mandíbula marcada o en la intensidad de la mirada, hoy la conversación también pasa por sus glúteos: símbolo curioso de una etapa nueva, más fuerte y, quizá, más saludable.

Austin Butler está en su mejor momento. Y sí, sus pompas también.