Los vestidos de verano tienen nueva embajadora, Bella Hadid, la musa de estilo que ha demostrado (una vez más) que no hacen falta lentejuelas ni grandes firmas para revolucionar las tendencias. Esta vez, la revolución vino en forma de un vestido lencero con alma romántica y etiqueta de Mango.

Todo sucedió en un parque de Los Ángeles, donde Hadid acudió a un baby shower, pero lo que debía ser una tarde relajada entre amigas se transformó en una clase magistral de estilo effortless. Con tirantes finos, encajes sutiles y una caída etérea, su vestido lencero parecía hecho para bailar con la brisa. ¿El resultado? Un look que grita verano desde cada costura.

Pero Bella no sería Bella si no le inyectara personalidad al asunto. Donde otras hubieran apostado por sandalias o bailarinas, ella fue más allá, botas cowboy al tobillo, que parecían recién salidas de un rodeo con estilo. Además, añadió un bolso chocolate al hombro, brazaletes dorados en cascada y unas gafas de sol amarillas que atrapaban los rayos californianos como joyas ópticas.

El gran mérito, sin embargo, no está solo en el estilismo, sino en la visión. Hadid convierte una prenda asequible en una pieza aspiracional. Ese vestido —bohemio, sencillo, casi inocente— se transforma sobre ella en una joya urbana.

Y si el vestido nos recuerda a las vacaciones perfectas que aún no hemos vivido, mejor. Porque ahora ya sabemos con qué queremos vestirlas.
