En una inesperada jugada dentro de uno de los casos legales más mediáticos de Hollywood, la actriz Blake Lively solicitó retirar dos acusaciones clave por daño emocional —una por infligir angustia emocional intencionalmente y otra por negligencia— contra el actor, director y productor Justin Baldoni.

La decisión llega justo cuando los abogados de Baldoni exigían acceso a los registros médicos y de terapia de Lively para defenderse de las acusaciones que ella formuló en su demanda federal presentada en diciembre.

Pero lejos de apaciguar la tormenta, el intento de Lively desató una nueva controversia. En documentos presentados esta semana ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, los abogados de Baldoni alegan que Lively intenta abandonar estas reclamaciones sin que sean desestimadas “con prejuicio”, es decir, busca mantener el derecho de volver a presentarlas en el futuro.

Según la defensa, esto le permitiría eludir la entrega de sus registros médicos ahora, pero resguardar la opción de revivir los reclamos más adelante, cuando ya no esté abierta la fase de descubrimiento legal.

“Ms. Lively no puede tenerlo todo, si desea abandonar sus alegaciones infundadas de angustia emocional, los demandados tienen derecho a que se desechen de forma definitiva”, señala el escrito firmado por el abogado Kevin Fritz.

“Es un truco de prensa”, dice Lively
Los abogados de Blake, Esra Hudson y Mike Gottlieb, respondieron de inmediato y calificaron la presentación de Baldoni como un “truco publicitario” destinado a desinformar al público. Según ellos, el retiro de esas dos demandas responde a una estrategia legal para enfocar el caso en lo que consideran los reclamos más sólidos: acoso sexual, represalias y difamación.

“Los intentos del equipo legal de Baldoni de presentar esto como una negativa a cooperar son engañosos. No hay ninguna negativa; los reclamos relacionados con los registros médicos ya no son relevantes si esas alegaciones se retiran”, explicaron en una presentación propia que también solicita sanciones contra los abogados de Baldoni.

Este capítulo forma parte de un escándalo en expansión que ha resultado en al menos seis demandas relacionadas, incluyendo una acción de Baldoni contra Lively y su esposo, Ryan Reynolds, por 400 millones de dólares. Baldoni alega que Lively intentó extorsionarlo y luego lo difamó públicamente.

Todo comenzó tras la producción del exitoso drama sobre violencia doméstica It Ends With Us, dirigido por Baldoni, que recaudó 351 millones de dólares en taquilla global con un modesto presupuesto de $25 millones. Lively, quien protagoniza la película, alega haber sido víctima de acoso sexual por parte de Baldoni y el productor Jamey Heath, además de haber sido objeto de una campaña de desprestigio cuando denunció el comportamiento.

Baldoni, por su parte, ha contraatacado judicialmente no solo contra Lively y Reynolds, sino también contra su expublicista, Stephanie Jones, a quien acusa de filtrar mensajes de texto comprometedores que habrían desatado esta cadena de demandas cruzadas.

La corte decidirá el próximo movimiento
El juez de distrito Lewis Liman deberá ahora decidir si obliga a Lively a entregar sus registros médicos o si le permite retirar sus reclamaciones de angustia emocional sin mayores consecuencias. Aunque es común que las partes demandadas soliciten este tipo de documentación en casos de daño físico o psicológico, lo inusual aquí es la aparente sorpresa de Lively al enfrentar esa realidad procesal.

“Al alegar daños físicos y emocionales, Ms. Lively ha puesto en cuestión su estado mental y, por ende, ha renunciado a cualquier privilegio médico-paciente”, afirma el equipo legal de Baldoni.
