× NOTICIAS DESTACADAS MODA BELLEZA ESTILO DE VIDA RECOMENDACIONES EDICIÓN DIGITAL MOTOR

La bóveda que nadie esperaba (y que todos miraron dos veces)

En medio del ruido, los coros, los vasos alzados y esa electricidad que sólo ocurre en un festival, una misteriosa bóveda apareció para sembrar una pregunta entre los asistentes: ¿qué estaba guardando realmente? Más que una instalación, fue uno de esos gestos silenciosos que convierten una experiencia musical en conversación obligada.

por: Nancy Estrada

Hay algo que sucede en los festivales de música que va mucho más allá del line up. La gente no sólo va a escuchar a sus artistas favoritos: va a vivir algo que quiere recordar después. Por eso guarda el vaso del concierto, el sticker que le regalaron, la foto borrosa de una canción coreada a gritos o cualquier pequeño rastro que pruebe que estuvo ahí. En esos espacios, los recuerdos no siempre son abstractos; muchas veces necesitan cuerpo, forma, materia. Justo desde esa lógica apareció una de las imágenes más comentadas del festival, una bóveda hermética, colocada como parte del escenario principal, que resguardaba decenas de botellas verdes de Dos Equis y que, sin demasiadas explicaciones, comenzó a llamar la atención del público.

Una instalación que se sintió, antes de entenderse

Parte de lo interesante de esta intervención fue justamente que no necesitó explicarse de inmediato. En una época en la que casi todo viene acompañado de instrucciones, la bóveda eligió otra ruta: despertar curiosidad. A lo largo del festival, acompañó el paso de las presentaciones y se volvió una especie de narradora silenciosa de lo que sucedía alrededor.

En entrevista con EstiloDF, Rafael Cárdenas Hinojosa, Senior Brand Manager de Dos Equis, nos compartió una lectura mucho más emocional de la acción. “En un festival de música a la gente le gusta coleccionar cosas”, nos dijo. Y tiene sentido: pocas escenas dicen tanto sobre la experiencia contemporánea como ver a alguien salir de un concierto con recuerdos improvisados en las manos, como prueba de que ahí se cantó, se gritó, se vibró.

bóveda

Guardar el sonido, guardar el momento

Rafael también explicó que la idea partía de esa energía acumulada que sólo sucede cuando miles de personas comparten una misma canción al mismo tiempo. “Construimos una bóveda, una bóveda hermética que lo que hace es capturar toda la energía del festival”, nos contó. Cuando le preguntamos más sobre esta acción, agregó: “La idea es que las botellas de Dos Equis y su vidrio verde está capturando toda la energía y toda la emoción del festival, de la música y la gente”. Dicho así, la intervención deja de sentirse como una simple activación y se acerca más a una pieza pensada para traducir sensaciones.

El misterio como experiencia

En el universo de los festivales, donde todo compite por atención, sorprender sin saturar se ha vuelto un arte. Y en ese sentido, la bóveda funcionó porque eligió insinuar antes que explicar. Su presencia alimentó teorías, conversaciones y expectativa entre los asistentes, que la convirtieron en uno de los elementos más comentados del encuentro. La propia marca ha mantenido en reserva el desenlace de esta historia, y eso, lejos de jugar en su contra, ha hecho que el gesto permanezca más tiempo en la mente del público. Rafael nos lo dijo claramente: “El día de hoy estamos capturando toda la energía”, pero “el 7 de abril vamos a revelar de qué se trata”.

Podría interesarte