En la vida de Saúl ‘Canelo’ Álvarez, hay combates que se ganan a base de entrenamiento, estrategia y resistencia y otros, como el que vivió este 8 de agosto, que se conquistan con amor y lágrimas de felicidad. El boxeador mexicano dio la bienvenida a su segunda hija con Fernanda Gómez, a quien llamaron Eva Victoria, en un momento que llega justo cuando se prepara para subir al ring en uno de los duelos más esperados del año.

El anuncio, como todo buen golpe del Canelo, llegó directo y al corazón. En Instagram, el campeón compartió la primera imagen de la recién nacida, acurrucada en los brazos de su madre en una habitación de hospital, con un mensaje breve pero cargado de emoción: “Llegó mi Eva”. Bastaron esas tres palabras para que la publicación se volviera viral, acumulando más de un millón de “me gusta” en pocas horas y desatando una ola de felicitaciones de colegas, fanáticos y amigos.

La pequeña, que luce en la imagen su gorrita de recién nacida, es la quinta hija del pugilista. Canelo, de 35 años, también es padre de María Fernanda, a quien comparte con su esposa; de Emily Cinnamon, fruto de su relación con Karen Beltrán; de Mía Ener, hija que tuvo con la modelo Valeria Quiroz; y de Saúl Adiel, su hijo con la empresaria Nelda Sepúlveda.

Es un orgulloso papá
Aunque es famoso por su hermetismo sobre la vida privada, Álvarez nunca ha escondido su orgullo por su faceta como padre. Él mismo ha dicho que sus hijos son el motor que lo impulsa a mantenerse en la cima de un deporte que exige tanto como el boxeo.

La llegada de Eva Victoria había sido anticipada desde abril, cuando la pareja anunció con una fiesta temática —decorada con elefantes y jirafas gigantes, flores rosa y blanco, y un aire de cuento de hadas— que su familia estaba a punto de crecer. Fernanda, radiante en un vestido amarillo, recibió ese día a sus invitados como si ya supiera que el verdadero regalo llegaría unos meses después.

Ahora, con el combate frente a Terence Crawford programado para el 13 de septiembre en Las Vegas, Canelo enfrenta un reto doble: pelear por un título en el ring y aprender el delicado arte de boxear con una mano mientras con la otra sostiene un biberón. Porque si algo ha quedado claro, es que, para él, la victoria más grande de todas duerme hoy en casa, y se llama Eva Victoria.