Ni el frío ni la llovizna detuvieron a los miles que, este fin de semana, llenaron el Velódromo Olímpico para bailar, cantar y brindar en la tercera edición del Chivas Regal Supremacy. Una noche donde la música urbana mexicana y el whisky se mezclaron para demostrar que la fiesta, cuando es bien hecha, no tiene rival.

Desde temprano, el ambiente ya era prometedor: grupos de amigos vestidos con estilo, lentes oscuros bajo el cielo gris, vasos en mano y el ritmo de un lineup explosivo que arrancó con Roby Damián, cuyas letras conquistaron a los primeros asistentes. Después, Daaz puso su toque vibrante antes de que The Change prendiera al público con hits coreados a todo pulmón. Y eso era apenas el inicio.


Una noche para recordar (y para brindar)
La primera gran ovación se la llevó Mario Bautista, que demostró por qué sigue siendo uno de los favoritos de esta generación. Con mariachi, bailarinas, fuegos artificiales y una energía inagotable, Bautista celebró diez años de carrera al ritmo de sus más grandes éxitos. Pero si alguien se robó el título de fiestero mayor fue El Malilla, quien llegó con inflables gigantes y una actitud irreverente que convirtió al Velódromo en un verdadero club urbano a cielo abierto. Cuando sonaron sus hits “Gatito” y “B de Bellako”, la multitud entera —en perfectas coreografías espontáneas— dejó claro que este público sabe divertirse en serio.




El cierre de oro vino con Gabito Ballesteros y sus corridos tumbados: banda en vivo, arreglos potentes y esa vibra norteña que ya es parte indispensable de cualquier fiesta mexicana moderna.


Experiencia más allá de la música
Algo que distingue al Supremacy de otros festivales es la atención a los detalles: cada rincón estaba pensado para disfrutar al máximo. Desde activaciones inmersivas y dinámicas para ganar premios hasta zonas de comida con opciones para todos los gustos. Todo, por supuesto, acompañado de cocteles preparados con Chivas Regal, el whisky escocés que —con más de dos siglos de historia— sigue siendo sinónimo de elegancia y buen gusto.





Y como no todo es desenfreno, había un espacio de la iniciativa Drink More Water, promoviendo el consumo responsable con agua gratis para todos los asistentes. Un detalle que se agradece cuando la fiesta dura horas.



Un festival que ya es referente
El Supremacy no es solo un festival: es una declaración. La marca detrás de esta experiencia ha sabido leer a las nuevas generaciones sin renunciar a su herencia. En un mismo lugar logran convivir la autenticidad del reggaetón local, la vibra de los corridos tumbados y la sofisticación de un buen whisky. Así de simple, si todavía no has ido a un Chivas Regal Supremacy, agenda desde ya la próxima edición. Porque cuando la música suena bien, los tragos están bien servidos y la vibra es inmejorable, no hay nada que te frene. Y este festival es exactamente eso: una noche en la que la Ciudad de México se siente más viva que nunca.