El doctor Mark Chávez, uno de los médicos implicados en la muerte de Matthew Perry, fue sentenciado a ocho meses de arresto domiciliario y 300 horas de servicio comunitario por su papel en la distribución de ketamina al actor de Friends. La resolución fue dictada este 16 de diciembre de 2025 por una corte de Los Ángeles, marcando la segunda sentencia dentro del caso que investiga el fallecimiento del intérprete ocurrido en octubre de 2023.
Mark Chávez, médico originario de San Diego, California, enfrentaba hasta 10 años de prisión por un cargo federal de conspiración para distribuir ketamina, una sustancia anestésica que, usada sin control médico, puede ser mortal. Sin embargo, el juez optó por una pena reducida: arresto domiciliario, trabajo comunitario y la entrega definitiva de su licencia médica, que ya había sido retirada.
Antes de conocer la sentencia, Chávez declaró ante el tribunal que lamentaba lo ocurrido y expresó su solidaridad con la familia del actor. La fiscalía tomó en cuenta que el médico cooperó con la investigación desde el inicio y fue el primero de los acusados en declararse culpable, en octubre de 2024.
Cómo operaba la red de suministro de ketamina
De acuerdo con los documentos judiciales, Chávez y otro médico, Salvador Plasencia, proporcionaron ketamina a Matthew Perry a través de intermediarios. Aunque Chávez nunca se reunió personalmente con el actor, sí permitió que Plasencia continuara con los suministros, aun sabiendo que no tenía la experiencia necesaria para administrar este tipo de tratamientos.
La investigación reveló mensajes de texto entre ambos médicos en los que se burlaban del actor y discutían cuánto dinero podían obtener de él. Los viales de ketamina, que a ellos les costaban alrededor de 12 dólares, eran revendidos a Perry por hasta 2,000 dólares cada uno. En total, el actor llegó a pagar 55,000 dólares por unos 20 viales, según explicó la fiscalía.
El contraste con la sentencia del otro médico
La primera condena relacionada con este caso se dictó el 3 de diciembre de 2025 contra Salvador Plasencia, quien recibió 30 meses de prisión, además de una multa de 5,600 dólares y la pérdida de su licencia médica y su clínica. Aunque Plasencia enfrentaba hasta 40 años de cárcel, el juez consideró atenuantes, pero aun así le impuso una pena mayor que la de Chávez.
La fiscalía explicó que la diferencia entre ambas sentencias radica en el nivel de cooperación con las autoridades. Mientras Chávez colaboró desde el inicio, Plasencia lo hizo de forma tardía.
Aún faltan por dictarse tres sentencias clave. La principal es la de Jasveen Sangha, conocida como La reina de la ketamina, quien enfrenta hasta 65 años de prisión por cinco cargos federales, incluido el de distribuir una sustancia que causó la muerte. Su audiencia fue aplazada para febrero de 2026.
También están pendientes los casos de Erik Fleming, acusado de ayudar a conseguir la droga, y Kenneth Iwamasa, asistente personal de Perry y la última persona que lo vio con vida. Ambos enfrentan cargos graves por distribución de ketamina con resultado de muerte.
Las autoridades han reiterado que el caso busca sentar un precedente sobre la responsabilidad médica y el uso ilegal de sustancias controladas, especialmente cuando se trata de pacientes vulnerables.






