El 8 de diciembre de 2024, la vida de Valeria de la Torre cambió para siempre. En el bulevar Forjadores y Gilberto Arreola, en La Paz, Baja California Sur, la joven originaria de Aguascalientes fue víctima de un atropellamiento que le provocó la amputación parcial de ambas piernas.

El responsable huyó del lugar, aunque fue localizado horas después. Desde entonces, Valeria ha transformado el dolor en una historia de resiliencia y esperanza que ha conmovido a miles de personas en todo el país.

Eran las 8:13 de la noche cuando dos vehículos, un Chevrolet Beat rojo y una camioneta Avalanche verde con negro, colisionaron en el bulevar.

Valeria estaba guardando sus compras en la cajuela de un BMW estacionado cuando uno de los autos la impactó. Su acompañante resultó ileso, pero ella fue trasladada de emergencia al Hospital General Juan María de Salvatierra, donde los médicos tuvieron que amputarle las piernas.

“La vida puede cambiar en un instante”
Dos meses después del accidente, Valeria compartió un video que se volvió viral. En él, relató su historia y su deseo de volver a caminar.

“Siempre he sido una persona en movimiento. Me apasiona el senderismo, los viajes y la naturaleza. Hoy mi cuerpo ha cambiado, pero mi esencia sigue intacta”, expresó.

El costo de las prótesis que necesita asciende a 7 millones 210 mil pesos, una cifra que parecía inalcanzable. Sin embargo, decidió iniciar una campaña de crowdfunding que pronto se convirtió en un fenómeno de solidaridad.

En apenas 26 horas, Valeria logró recaudar el dinero necesario para adquirir sus prótesis. Su historia tocó el corazón de miles de personas, quienes compartieron su caso y realizaron donaciones.

“No me la creo. Es impresionante ver la solidaridad de todos ustedes. Me están ayudando no solo a abrir un futuro de posibilidades, sino también a recuperar la esperanza”, dijo Valeria, emocionada.

“Valeria, admiro profundamente tu fuerza y determinación. Tu actitud ante la vida es inspiradora”, escribió un usuario en redes sociales, reflejando el sentimiento de miles de personas que hoy la acompañan virtualmente.

Valeria de la Torre no solo lucha por recuperar su movilidad; su historia es un testimonio de amor propio, comunidad y esperanza. “La vida no se detiene aquí —dice—, apenas estoy comenzando una nueva etapa”.