Isabel Cristina Fregoso plasmó un México post revolucionario en su película “La Arriera”, un largometraje de amor, pasiones y la búsqueda de un lugar en este mundo.

Jalisco, México, 1930. Emilia, una adolescente, huye de su hogar buscando a su padre biológico. Teniendo que vestirse de arriero y enfrentando los desafíos que se le atraviesan en su paso por la sierra de Jalisco camino al mar, descubrirá un mundo que le hará reconocer su manera de amar y cambiará su destino.
Con esta premisa, Cristina Fregoso orquestó una historia donde la naturaleza de los paisajes jaliscienses interactúa con los personajes, que sin diálogos abundantes, dicen mucho.

“Tiene pocos diálogos y una buena parte de la película es en solitario, si bien no existe el diálogo con las palabras sí existe con las sensaciones, con las respuestas que tiene la naturaleza”, nos cuenta la cineasta.
El viaje de Emilia arranca con su nacimiento y continúa con la búsqueda de su padre biológico, su despertar sexual y el descubrimiento de sus preferencias. Un trayecto que la enfrenta con un sistema patriarcal misógino que intenta romper.

“En México le damos una gran importancia a la figura del padre por este patriarcado en el que vivimos, decimos que la mamá también, pero el hombre, por como está organizado el sistema es fundamental en nuestro análisis, en nuestra vida, Emilia también dice, voy en búsqueda de mi padre biológico, una experiencia de vida muy común en México”, añade Fregoso.

Para Andrea Aldana interpretar un personaje de la magnitud de Emilia fue todo un reto: “Vivía un temor constante durante la filmación, me sentía incapaz, no lo iba a lograr, pero lo que me enseñó el personaje de Emilia fue eso, atreverme hacer las cosas y de confiar en mí todo el tiempo de que puedo lograrlo”.

La fórmula que empleó la directora dio como resultado un largometraje contemplativo, más no tedioso, donde cada individuo explora conexiones familiares y amorosas de maneras distintas generando matices interesantes y atractivos para el público.