En el Zócalo de la Ciudad de México, una Catrina de más de 32 metros de altura se convierte en una de las protagonistas de la celebración de Día de Muertos. Detrás de la figura monumental hay más de 140 personas que aportan sus conocimientos y experiencia para dar forma a una obra que combina escultura, ingeniería, textiles e iluminación, con la que se busca establecer un Récord Guinness.

El proyecto reúne el trabajo del Taller de Arte Xibalbá y la coordinación de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, responsable de impulsar la Ofrenda Monumental que cada año ocupa la Plaza de la Constitución durante esta temporada.

Una Catrina monumental hecha de acero, fibra de vidrio y textiles
Las dimensiones de la pieza exigieron adaptar técnicas y materiales a una escala poco habitual. La estructura incorpora acero y elementos escultóricos elaborados en fibra de vidrio, con un peso superior a las 100 toneladas. Para darle forma a sus componentes también se recurrió a la elaboración de moldes mediante técnicas relacionadas con la cartonería, ajustadas a las necesidades de una construcción monumental.

Uno de los elementos más llamativos es el vestido, que supera los 27 metros de longitud y requiere 3 mil 500 metros lineales de tela. A esto se suma un sistema de iluminación LED que permite integrar la luz como parte de la composición de la figura.

La construcción muestra cómo los conocimientos artesanales pueden combinarse con procesos técnicos y soluciones de ingeniería para llevar una imagen tradicional a una escala extraordinaria.

Flores de cempasúchil y ajolotes completan la ofrenda
La Catrina forma parte de una intervención más amplia en el Zócalo capitalino. La ofrenda se complementa con piezas de la exposición Ajolotes en el Corazón y 100 mil flores de cempasúchil, que incorporan otros elementos característicos de las celebraciones de Día de Muertos.

La intervención reúne distintas expresiones visuales alrededor de una de las figuras más reconocibles de esta festividad. La Catrina, cuya imagen forma parte del imaginario popular mexicano, adquiere aquí una escala que la convierte en un punto central del espacio público.

El montaje también pone en primer plano el trabajo colectivo que requiere una obra de estas dimensiones. Más de 140 personas participan en su realización, desde la construcción de la estructura hasta la elaboración de los elementos escultóricos y la integración de los materiales que dan forma al conjunto.

El Taller Xibalbá y la Secretaría de Cultura impulsan el proyecto
La obra es resultado de la colaboración entre el Taller de Arte Xibalbá y la Secretaría de Cultura capitalina, que incorpora la instalación a la programación cultural de Día de Muertos. La Plaza de la Constitución funciona así como escenario para una propuesta que combina técnicas de producción artística, saberes artesanales y una intervención de gran formato.

Con más de 32 metros de altura, un vestido de más de 27 metros y una composición que integra acero, fibra de vidrio, textiles, luz y flores, la Catrina busca convertirse en una de las imágenes más destacadas de la temporada en la capital.