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De “Matilda” a la vida real, esto pasó con la amorosa maestra Miel

por: José Lucas

Fue en 1996 cuando el mundo conoció a la maestra Miel. Dulce, empática, valiente. Embeth Davidtz se metió en el corazón de millones como la figura protectora y amorosa de Matilda, la adaptación cinematográfica del libro de Roald Dahl dirigida por Danny DeVito. Tenía 30 años y una mirada cálida que lo decía todo.

CRÉDITO: Pinterest

Hoy, casi tres décadas después, Davidtz no solo sigue contando historias, sino que se ha convertido en autora de las suyas. A los 59 años, la actriz estadounidense-sudafricana presentó  a finales del año pasado su ópera prima como directora, Don’t Let’s Go to the Dogs Tonight, una película tan personal como su mirada en aquella aula mágica de Crunchem Hall.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

Pero llegar aquí no fue fácil. Como si la vida hubiese querido poner a prueba a la misma mujer que encarnó a una heroína silenciosa, Embeth tuvo que atravesar su propio infierno para volver a brillar.

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El otro lado de la cámara y de la vida

Tras Matilda, Davidtz consolidó una carrera notable: La lista de Schindler (1993), El hombre bicentenario (1999), El diario de Bridget Jones (2001) y The Amazing Spider-Man 2 (2014), por mencionar algunas. Su rostro era sinónimo de elegancia y sensibilidad. También se lució en televisión con papeles complejos en Mad Men, Californication, In Treatment y Ray Donovan.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

En esta última serie interpretó a una mujer que sobrevivía al cáncer. Lo que pocos sabían entonces es que Embeth hablaba desde una verdad desgarradora, ya que en 2013 fue diagnosticada con cáncer de mama en etapa 3. Le esperaban meses de quimioterapia, inmunoterapia, cirugías dolorosas y un proceso físico y emocional devastador.

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“Me miré en el espejo y no me reconocí”, contó años después a The Hollywood Reporter. “Estaba calva, frágil, pero nunca pensé que no iba a salir de esto”.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

Y lo logró. Regresó a actuar, incluso se despojó de la vergüenza en una escena sin prótesis, mostrando su cuerpo reconstruido tal como era. Lo hizo por ella, pero también por quienes aún luchan.

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Adiós a los personajes de otros

Sin embargo, el cáncer no solo transformó su cuerpo. También modificó su espíritu creativo. El deseo de actuar se desvaneció. “Ya no amo actuar”, confesó con honestidad a Vanity Fair en 2024. “Estoy mucho menos interesada en eso hoy en día. Ha sido un proceso largo”.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

Lo que sí nació fue una nueva pasión, la de contar historias desde su origen. Así llegó Don’t Let’s Go to the Dogs Tonight, una adaptación del libro autobiográfico de Alexandra Fuller que retrata la infancia de una niña blanca durante la guerra civil en Rodesia, actual Zimbabue.

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Davidtz, que también creció en Sudáfrica durante el apartheid, sintió que parte de su historia estaba ahí. Al no encontrar una voz que captara la complejidad del relato, se arriesgó y escribió el guion y decidió dirigirla.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

Con el apoyo de su esposo, el abogado Jason Sloane, Embeth se lanzó de lleno: “Okay, fuck it. Voy a dirigirla y voy a actuar en ella”, se dijo. Y lo hizo.

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Una historia para sanar

La película, estrenada en los festivales de Telluride y Toronto en 2024, recibió críticas mayormente positivas. Narrada desde la perspectiva de una niña de ocho años, es una obra íntima y valiente que mezcla un 60% del texto original y un 40% de las vivencias de Davidtz.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

“Estaba justo en el medio de Sudáfrica en el punto álgido de todas las tensiones raciales antes de que se derogara el apartheid”, recordó. “Alguna parte de mí sentía que estaba contando mi propia historia”.

CRÉDITO: IG/ Embeth Davidtz

Pero también fue una manera de honrar la vida tras el miedo. “La vida es demasiado corta para hacer algo que no quiero hacer”, se repite desde que superó el cáncer. Porque después de caminar tan cerca de la muerte, cada paso cuenta.

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