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«El inspector llama a la puerta» se despide con 84 funciones

por: Rodrigo Araiza

Hay textos que resisten el paso del tiempo. Otros, además, parecen adelantarse a él. El inspector llama a la puerta pertenece a esa categoría incómoda y necesaria: la de las obras que cuestionan, confrontan y obligan a mirar hacia adentro. A cinco años de haber iniciado su recorrido en México, la puesta en escena producida y protagonizada por David Villegas se despide este 18 de febrero con una cuarta temporada que confirma su vigencia.

“Es la temporada de despedida, la cuarta ya. Esta producción de teatro mexicano ha estado cinco años en cartelera”, comparte Villegas. El montaje, de época y con un elenco de siete actores, implicó desde el inicio un reto importante en términos de producción. Pero el mayor desafío llegó en 2022, durante el estreno. “Regresábamos de la pandemia, había temores de si el público volvería al teatro. Incluso me dio COVID dos semanas antes de estrenar”, recuerda.

Más allá de la logística, el corazón de la obra sigue latiendo en su mensaje. “La temática principal es la responsabilidad colectiva. Cada acción individual repercute en el colectivo”, explica el actor. Y añade: “Después de cinco años cercano al texto, el mensaje no pasa de moda. Nos recuerda que somos responsables de cómo afectamos a los demás”.

Escrita en 1946, la obra sitúa su trama antes de la Primera Guerra Mundial, aunque su autor ya había vivido los estragos de dos conflictos globales. “A través del inspector se advierte que si no cambiamos nuestra forma de pensar y de relacionarnos, ‘se nos vendrá un infierno’”, señala Villegas.

Uno de los hallazgos más interesantes de esta versión mexicana ha sido la reacción del público. “Algo que no esperábamos fueron las risas”, confiesa. En Inglaterra, donde la obra forma parte del canon teatral y suele tratarse con solemnidad, sorprendió que en México el público riera cuando el inspector desenmascara a la familia Birling. “Tiene que ver con nuestra idiosincrasia. Aquí el público ríe cuando se evidencia la hipocresía de una élite que pretende ocultar sus faltas”, reflexiona.

Con 84 funciones acumuladas, el equipo no descarta que, en algún momento, pueda alcanzarse la simbólica cifra de 100 representaciones. “No es una meta obligatoria, pero sería bonito celebrarlo. Tal vez se alineen las estrellas”, admite.

Por ahora, la despedida marca el cierre de un ciclo que no solo consolidó una producción sólida, sino que reafirmó el poder del teatro como espejo social. Porque, como recuerda la obra noche tras noche, nadie está exento de responsabilidad. Y quizá ahí radica su permanencia: en esa puerta que sigue tocando, una y otra vez, a nuestra conciencia.

Cabe mencionar que la última función de la temporada sucederá este miércoles 18 de febrero en el Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Guadalupe Inn, Álvaro Obregón).

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