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Gerardo Oñate, de filmar cortos entre amigos a estrenarse en festivales internacionales

por: José Lucas

Gerardo Oñate atraviesa un momento de transición en su trayectoria: proyectos filmados que comienzan a encontrar público, historias que crecieron más allá de su origen independiente y nuevas posibilidades que, dice, han surgido a partir del trabajo colectivo y la constancia dentro del cine.

Entre estrenos recientes, rutas de festivales y nuevos desarrollos creativos, el actor, guionista y realizador describe una etapa marcada por la consolidación de su carrera y la expansión de los universos que ha construido junto a sus colaboradores.

“Ahorita estamos con cosas por venir, cosas que recién filmamos… básicamente una película que se llama Tekenchu, basada en un cortometraje del mismo nombre”, explica. El proyecto, recuerda, nació durante la pandemia y partió de una inquietud personal sobre la justicia y sus límites.

“Yo experimentaba una especie de placer por ver que a alguien le estaban dando, como quien dice, su merecido, hasta que llegaba un momento en el que ya no se parecía su merecido sino nomás a una madriza; entonces, esa pregunta de qué forma tiene la justicia vino a mi mente”, relata sobre el origen del guion.

CRÉDITO: @gerardoonateofficial

De un cortometraje independiente a un largometraje

El camino de Tekenchu resume buena parte de su evolución profesional. Lo que comenzó como un corto realizado dentro de un rally terminó convirtiéndose, tras varios años de desarrollo, en una película filmada en San Luis Potosí con inversión privada.

“Pensamos que era un corto nomás, pero después de un par de años de trabajo terminamos de desarrollar la versión de largometraje”, cuenta. El proyecto atravesó convocatorias sin financiamiento público hasta que finalmente lograron rodarlo en 2024.

La historia se sitúa en un México rural de 1965 y plantea una comunidad que utiliza la figura del nahual como sistema de justicia ante la ausencia de autoridades. Para Oñate, el interés estaba en explorar preguntas morales desde el folclor mexicano.

“Qué pasa con las comunidades en donde autoridades no llegan; entonces, utilizamos al Nahual como referencia y creamos este concepto de una comunidad que se aprovecha de ese sistema de justicia”, explica.

El filme tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, ya concluido, una experiencia que el actor describe como inesperada dentro del proceso del equipo.

“Es un logro el hecho de estar en Rotterdam porque no es un festival de género… le vio algo al Tekenchu”, señala. “Al ser una de las pocas películas mexicanas ahí, nos sentimos sorprendidos y contentos”.

CRÉDITO: @gerardoonateofficial

Descubrirse como creador más allá de la actuación

El crecimiento del proyecto también transformó la manera en que Oñate se percibe profesionalmente. Acostumbrado a escribir guiones para construir personajes que le interesaban como actor, el impacto del universo creado lo llevó a replantear su papel dentro del cine.

“Lo que más me sorprendió es ver que a la gente le gustara este universo que creamos, estas preguntas que hacemos y la manera en las que les respondimos”, comenta. “De pronto de hacer cortitos ahora ya estamos en las ligas de hacer películas y eso nos da mucho orgullo, pero también nos inspira a seguir confiando en nuestra perspectiva”.

El interés por el terror folclórico surgió también de una intención estética: narrar historias situadas en una época previa a la tecnología digital.

“Nos gustaba la época de la no informática, de los no aparatos digitales… el hecho de que los personajes no tengan manera de resolverlo fácil nos pareció muy interesante”, explica.

CRÉDITO: @gerardoonateofficial

Equipos creativos y amistades que sostienen la carrera

Al mirar hacia atrás, Oñate identifica el trabajo colectivo como el eje de su trayectoria. Más que los logros individuales, destaca la formación de equipos que han crecido juntos proyecto tras proyecto.

“Creo que es estas coincidencias profesionales que se convierten también en amistades… la formación de equipos, a veces improbables, donde todos cooperamos para que las cosas sucedan”, afirma.

Menciona especialmente su colaboración con el director de fotografía Roberto Chávez, con quien ha desarrollado múltiples proyectos. Para él, la continuidad de estos vínculos ha permitido que ideas pequeñas evolucionen hacia producciones mayores.

“El hecho de que pueda seguir funcionando y avanzando y creciendo… en el caso del Tekenchu convirtiéndose en una película, eso me sigue sorprendiendo”, dice.

También reconoce el papel de los festivales y del público del cine independiente: “Existe una disposición muy interesante hacia el cine independiente por parte de la audiencia… a veces nos invitan a festivales a los que ni siquiera aplicamos”.

CRÉDITO: @gerardoonateofficial

El terror como comunidad y aprendizaje

Dentro del género, Oñate encontró además una red de colaboración particular.

“La gente que hace terror es la gente más simpática, más divertida, más feliz de hacer cine independiente de bajísimo presupuesto”, comenta. “Entienden muy bien cuáles son tus limitaciones y crean una comunidad celebratoria del hacer cine en Latinoamérica”.

Esa experiencia también influyó en proyectos paralelos como El bocho del averno, cortometraje en el que escribió, dirigió, actuó y compuso la música, y que continúa su recorrido en festivales.

CRÉDITO: @gerardoonateofficial

Seguir creando: el siguiente paso en su carrera

Aunque el estreno internacional marcó un punto importante, Oñate evita hablar de metas definitivas y prefiere pensar su carrera como un proceso continuo.

“Voy paso a paso, no me gustaría pensar en la final si apenas estamos en la clasificación”, afirma. Para él, el objetivo principal sigue siendo crear y colaborar.

Actualmente desarrolla un guion iniciado en 2015 que podría convertirse primero en libro antes que en película. “Un manuscrito ya es el producto terminado… luego veremos si eventualmente se convierte en una película”, explica.

Su aspiración, resume, no se centra en un destino único sino en la posibilidad de seguir trabajando: “Creo que es seguir pudiendo crear, seguir pudiendo colaborar con gente con la que quiero trabajar… y que podamos seguir contando las historias que creemos que nos gustaría ver”.

CRÉDITO: @gerardoonateofficial

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