Canyon llega a México con un diseño robusto y con la misión de comunicar que no sólo es una pick-up que pretenda tener un aspecto todoterreno, sino que tiene capacidades reales de transitar a través de rutas retadoras.
Lo anterior lo pude percibir al volante durante un trayecto off-road sobre dunas petrificadas. Sortear la ruta fue posible gracias a que ahora monta un cuatro cilindros turbo de 2.7 litros con 310 caballos y unas sorprendentes 410 libras-pie.
Toda esta potencia baja al suelo a través de una transmisión integral (4WD) de ocho velocidades.
Por si fuera poco, incluye una suspensión que levanta la carrocería dos pulgadas, además de neumáticos de gajo grueso.
https://youtu.be/mfGTh43gnhg
Para reafirmar que estamos a bordo de un GMC, la versión Denali presume de casi todas sus superficies forradas en piel de uso rudo, maderas grabadas y aluminio.
La versión AT4, más enfocada en los amantes del todoterreno, cuenta con asistencia de descenso en pendientes y 10 cámaras para observar todo obstáculo en el camino, incluyendo una ubicada justamente debajo del motor.
Canyon me permitió completar la ruta sin problema alguno y sin comprometer mi comodidad ni la de mis acompañantes.
Gasolina
L4 turbo, 2.7 litros
310 caballos
Desde $1,124,400







