La ceremonia 68 de los premios Grammy no arrancó como una gala cualquiera, ya que comenzó con la sensación de que algo más grande que la música estaba a punto de decirse en voz alta.
El Crypto.com Arena de Los Ángeles vibraba con expectativa, flashes y lentejuelas, pero también con tensión política y social. La industria musical llegaba elegante —sí— pero también posicionada.
Entre actuaciones espectaculares, bromas filosas y discursos que no pidieron permiso, la noche encontró su eje en una figura que unió arte y postura: Bad Bunny. Su presencia atravesó la gala como hilo conductor, porque fue celebrado, bromeado, citado, cantado y finalmente coronado.
Un arranque con sátira, política y dardos directos
Trevor Noah abrió la ceremonia con su estilo ya conocido entre sonrisa ligera, tono amable y puñal escondido en cada remate. Antes de que sonara la primera nota, ya había instalado el clima de la noche: nada sería neutral.
Desde el monólogo inicial mencionó a los artistas presentes, pero rápidamente giró hacia la política. Donald Trump fue blanco recurrente. Nicki Minaj también. Noah ironizó sobre su apoyo público al presidente.
“Nicki Minaj no está aquí esta noche, sigue en la Casa Blanca discutiendo asuntos importantes con Donald Trump”, dijo.
Las risas no fueron tímidas. El conductor remató con una broma corporal que terminó de romper la formalidad de la sala. Más tarde volvería a Trump, comparando su interés por comprar Groenlandia con la obsesión de los artistas por ganar un Grammy, y lanzando un chiste incómodo sobre la necesidad de “un nuevo lugar” ahora que Epstein no está. El tono estaba claro.
Bad Bunny, el gran protagonista
Incluso sentado, Bad Bunny ya era personaje central. Trevor Noah bajó del escenario para saludarlo en español, reconocer su impacto cultural y agradecerle lo que ha hecho por Puerto Rico. El momento fue cercano, casi íntimo dentro del espectáculo global.
La broma recurrente de la noche fue que Benito “no podía cantar” por su contrato con el show de medio tiempo del Super Bowl. Él mismo siguió el juego: “Llegué y pensé que iba a actuar, pero no puedo”.
Más tarde, Noah regresó a su lugar solo para cantarle —directamente— “Debí tirar más fotos”, provocando carcajadas y uno de los momentos más virales de la transmisión. La cámara lo buscaba constantemente. La gala giraba, poco a poco, hacia él.
La música despegó
La apertura musical estuvo a cargo de Rosé y Bruno Mars con APT, una combinación precisa de pop elegante y presencia escénica que encendió la sala sin estridencias, pero con autoridad.
Luego llegó Sabrina Carpenter, que convirtió el escenario en una terminal aérea coreográfica. Vestida como piloto, recorrió cada rincón con Manchild en un performance dinámico, teatral y milimétricamente ejecutado. Bailarines, escenografía móvil y una narrativa visual que sostuvo energía total. Fue el primer gran número pop de la noche y marcó el estándar de producción.
Bad Bunny y el discurso que cambió el tono
Cuando Bad Bunny ganó Mejor Álbum Urbano, la gala dio su primer giro emocional fuerte. Subió sin rodeos, sin leer, sin blindaje discursivo. Habló desde la convicción.
Antes de los agradecimientos tradicionales, lanzó el mensaje que definiría la ceremonia: “ICE fuera… No somos salvajes, no somos animales, somos humanos, somos estadounidenses también”.
El silencio inicial fue de atención absoluta. Luego llegaron los aplausos. No gritó. No agitó. Argumentó desde humanidad. Y remató con una idea que atravesó la noche completa: “Lo único que es más poderoso que el odio es el amor. Tenemos que hacerlo con amor”.
No fue un discurso largo, pero sí uno que pesó.
Después de Bad Bunny, los mensajes no pararon. Olivia Dean, al ganar Mejor Nuevo Artista, habló de su abuelo inmigrante y de la valentía como herencia: “No sería lo que soy sin él… no somos nada el uno sin el otro”.
Billie Eilish, al recibir el Grammy a Mejor Canción, fue todavía más frontal: “Nadie es ilegal en tierra robada… al carajo ICE”.
La sala reaccionó con mezcla de ovación y sorpresa. No fue una gala política organizada —fue una reacción colectiva espontánea. La migración dejó de ser subtexto y pasó a primer plano.
Kendrick Lamar rompió marcas
En lo musical, Kendrick Lamar firmó una noche histórica. Ganó Mejor Disco de Rap y con ello superó en número de premios a Jay-Z y Kanye West. Su frase fue breve pero simbólica: “El hip-hop siempre estará aquí”.
Más tarde regresó junto a SZA para ganar Mejor Grabación del Año por Luther, tema que también retumbó recientemente en el show de medio tiempo del Super Bowl. Kendrick no solo ganó: consolidó era.
La ceremonia también entregó sobresaltos genuinos. Lola Young se llevó Mejor Interpretación Pop Solista frente a nombres más pesados. Subió visiblemente desbordada: “No preparé un discurso, soy un desastre… los amo”.
Lady Gaga ganó Mejor Álbum Pop Vocal y habló de su origen artístico con tono reflexivo: “Hago música desde que soy pequeña… estar aquí siempre me despierta”.
Justin Bieber en boxer
Uno de los momentos más comentados fue el regreso escénico de Justin Bieber, nominado por Swag. Apareció con guitarra, en boxer y calcetines, interpretando i do. Minimalismo total. Las cámaras captaron la reacción emocionada de su esposa. Un performance desnudo en forma y fondo.
Los grandes homenajes
La Academia reservó espacio para la memoria: Pharrell Williams recibió el Grammy por impacto global y agradeció a quienes creen en el poder de la música negra.
Ozzy Osbourne fue homenajeado con War Pigs interpretado por Post Malone y Slash, mientras Sharon y Kelly Osbourne observaban conmovidas.
Cher, al recibir el premio a la trayectoria, dejó una línea que funcionó como manifiesto vital: “Nunca se den por vencidos por sus sueños”.
Bad Bunny, Álbum del Año y raíz
La noche cerró como debía cerrar: con Bad Bunny en el centro. Ganó Álbum del Año por “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”. Ya no era solo mensaje político: era reconocimiento artístico total.
Su discurso fue identidad pura. Puerto Rico al frente. Su madre. Su equipo. La diáspora. Las mujeres migrantes. Las familias que han perdido a alguien en el camino de buscar futuro.
No habló de industria. Habló de origen, porque los Grammy 2026 no serán recordados solo por los premios, sino porque la música decidió no disimular su postura y Bad Bunny —entre bromas, discursos y victorias— demostró que el artista más grande de la noche no fue solo el que ganó más, sino el que dijo más.
Lista de ganadores (categorías principales)
- Mejor Álbum Rap: GNX — Kendrick Lamar.
- Mejor Álbum Latino de Rock o Música Alternativa: PAPOTA — CA7RIEL & Paco Amoroso.
- Mejor Álbum de Música Mexicana (Incluyendo Tejana): Palabra De To’s (Seca) —Carín León.
- Mejor Álbum Latino Tropical: Raíces —Gloria Estefan.
- Mejor álbum de pop latino: Cancionera —Natalia Lafourcade.
- Mejor video musical: Anxiety — Doechii.
- Mejor Álbum Rock: Never Enough —Turnstile.
- Mejor Canción Rock: As Alive as You Need Me to Be — Trent Reznor y Atticus Ross, compositores (Nine Inch Nails).
- Mejor álbum de música alternativa: Songs of a Lost World – The Cure.
- Mejor Interpretación Pop Dúo/Grupo: Defying Gravity – Cynthia Erivo & Ariana Grande.
- Mejor álbum dance/electrónico: Eusexua — FKA Twigs.
- Mejor Grabación de Pop Dance: Abracadabra — Lady Gaga.
- Mejor Canción de R&B: Folded — Darius Dixson, Andre Harris, Kehlani Parrish, Donovan Knight, Don Mills, Khris Riddick-Tynes y Dawit Kamal Wilson, compositores (Kehlani).
- Mejor banda sonora para medios visuales (incluye cine y televisión): Sinners – Ludwig Göransson, compositor.
- Mejor álbum de R&B: MUTT — Leon Thomas.
- Mejor canción country: Bitin’ List — Tyler Childers, compositor (Tyler Childers).
- Mejor álbum de country tradicional: Ain’t in It for My Health — Zach Top.
- Mejor canción escrita para medios visuales: Golden – KPop Demon Hunters.
- Mejor Artista Nuevo: Olivia Dean.
- Mejor álbum de música urbana: DeBÍ TIRAR MÁS FOTOS — Bad Bunny.
- Mejor álbum de country contemporáneo: Beautifully Broken — Jelly Roll.
- Mejor Álbum Pop Vocal: MAYHEM – Lady Gaga.
- Mejor Interpretación Pop Solista: Messy — Lola Young.
- Canción del Año: WILDFLOWER — Billie Eilish.
- Trayectoria del año 2026: Cher.
- Grabación del Año: luther — Kendrick Lamar con SZA.
- Álbum del Año: DeBÍ TiRAR MáS FOToS — Bad Bunny.