La Ciudad de México suma un nuevo capítulo a su lista de visitantes ilustres. Esta semana, Jeff Bezos, fundador de Amazon, y su esposa, la filántropa y empresaria Lauren Sánchez, recorrieron algunos de los rincones más emblemáticos de la capital.

El matrimonio fue visto en el corazón de Coyoacán, barrio que conserva la esencia bohemia de la ciudad y que se ha convertido en imán de turistas de todo el mundo. Ahí visitaron el icónico Museo Frida Kahlo, conocido como “La Casa Azul”, donde los colores de las paredes se mezclan con la intimidad de la vida de la pintora mexicana.

Fotografías, cartas y objetos personales de Frida y Diego Rivera cautivaron a la pareja, que apareció sonriente y relajada durante el recorrido. Bezos eligió un look sencillo con polo y mezclilla, mientras Sánchez apostó por un vestido blanco de encaje que acentuó su estilo sofisticado.

Una ruta gastronómica de altura
Lejos de itinerarios turísticos convencionales, Bezos y Sánchez se adentraron en dos de las propuestas culinarias más aclamadas de la CDMX. Primero, disfrutaron de la experiencia sensorial de Ticuchi, el espacio del chef Enrique Olvera en Polanco, que rinde homenaje a la tradición oaxaqueña con ingredientes locales y un bar especializado en destilados de agave.

Más tarde, la pareja hizo escala en Handshake, el exclusivo speakeasy de la Zona Rosa que este año se coronó como el mejor bar del mundo en el ranking de The World’s 50 Best Bars. Entre cocteles de autor y una atmósfera envolvente, vivieron uno de los secretos mejor guardados de la capital, un sitio donde la entrada requiere reservación y el tiempo de estancia es limitado.

Jeff Bezos y Lauren Sánchez no pasan desapercibidos. Su romance, que salió a la luz hace unos años, ha estado marcado por el lujo y la visibilidad mediática. En junio de 2025 celebraron una fastuosa boda de tres días en Venecia con una lista de invitados que parecía sacada de Hollywood y Silicon Valley, entre ellos Leonardo DiCaprio, Kim Kardashian y Oprah Winfrey.

La ceremonia fue descrita como un derroche millonario que contrastó con la realidad social de la ciudad italiana, un detalle que despertó críticas en Europa y Estados Unidos.