Nueva York, glamour y un bolso que hizo historia. Lindsay Lohan está de vuelta, no solo en la escena pública, sino en su faceta más elegante y sofisticada.

La actriz —conocida por transformar cada aparición en un momento digno de portada— fue la estrella indiscutible del exclusivo evento de Fendi para celebrar el relanzamiento de su legendaria Spy Bag, celebrado el pasado martes 9 de septiembre en el coqueto Chez Fifi de Manhattan.

Lohan, de 39 años, lució impecable con un total look negro que hizo suspirar hasta al más indiferente: un vestido de punto ajustado con volantes en el dobladillo, cubierto por una estola de zorro negro Fendi, ceñida con cinturón de cuero y acompañada por el clásico bolso Baguette Charm, valorado en 3 mil 750 dólares.

Pero lo que realmente robó las miradas fue su elección de bolso: una profunda Spy Bag roja, con un costo de 4 mil 850 dólares—una pieza de archivo que, al igual que la propia Lindsay, ha vuelto para reclamar su trono.

El regreso de este icónico bolso, que dominó la moda de los años 2000 y se convirtió en objeto de deseo para toda it girl que se preciara, no podría tener una embajadora más acertada.

Lindsay no solo fue una de las primeras celebridades en hacerlo famoso, sino que ahora, dos décadas después, lo reintroduce con una madurez estilística que demuestra que los clásicos no envejecen, solo evolucionan.

Completando su atuendo con botas de charol negro hasta la rodilla, gafas Fendi First (460 dólares), un moño pulido, pendientes discretos y una pila de brazaletes brillantes, Lohan demostró que su “sleek style era” ha llegado con fuerza.
