En la pasarela Primavera/Verano 2026 de Miu Miu, Miuccia Prada volvió a hacer lo que mejor sabe: transformar lo cotidiano en un manifiesto de moda.
Esta vez, el protagonista fue un símbolo universal del trabajo —y de la mujer—: el delantal.

Más allá de su función doméstica, el delantal se elevó a pieza de deseo, a declaración estética y política. En un mundo donde la moda suele celebrar la fantasía, Prada eligió hablar de la realidad: del esfuerzo, del cuidado, de la independencia.

“El trabajo de las mujeres —sus desafíos, su adversidad, su experiencia— es invisible, pero merece ser reconocido y valorado”, explicó la diseñadora en sus notas de show.

La colección de 65 looks partió de la utilidad: delantales con bolsillos frontales, telas rígidas, referencias industriales.

Pero a medida que las modelos avanzaban por la pasarela, las formas se suavizaban, los materiales se volvían más lúdicos: crochet sesentero, flores diminutas, blusas con volantes y pañuelos estampados al cuello.

Al final, los delantales brillaban con elementos plateadas y cristales relucientes.

En manos de Prada, el delantal dejó de ser un uniforme privado para convertirse en un símbolo de libertad. Confeccionado en cuero negro y atado sobre un sujetador mínimo, el mensaje fue claro: lo doméstico puede ser poderoso, lo funcional puede ser sensual.

Mientras las redes sociales se llenan de “tradwives” que romantizan la vida doméstica, Prada devuelve la narrativa al control de las mujeres: trabajar —ya sea dentro o fuera de casa— también es un acto de elección y de amor propio.

En esta temporada, el “It-item” no es una mini falda ni una nueva bolsa. Es un delantal. Una prenda que, como la mujer moderna, contiene multitudes: fuerza, ternura, rebeldía y estilo.