Dicen que los domingos son para descansar… pero en esta ocasión fueron para disfrutar. Este 27 de julio, el espíritu libre de Manada invadió el templo de la cerveza artesanal Yeccan en un takeover que puso a vibrar a la colonia Roma. Bajo la premisa de convertir un domingo cualquiera en un Sunday Funday inolvidable, la experiencia reunió a amantes de los cocteles creativos, los antojos mexicanos y la buena vibra en un espacio donde el tiempo parece detenerse para brindar. El encargado de hacer magia detrás de la barra fue Jussell Hernández (@jussellin), head bartender de Manada (@manadabar), quien trajo consigo una propuesta líquida salvaje, provocadora y perfectamente equilibrada. ¿El resultado? Un menú de tres cocteles exclusivos que sorprendieron por su originalidad, mezcla de sabores e irreverencia sensorial.

Tres cocteles. Tres personalidades.
Cada trago fue un viaje, una historia que se contaba en el paladar. El primero, “Agua, mi niño”, fusionó tequila, tepache casero, cerveza artesanal, chipotle y una sal de chiles secos con piña tatemada que se sentía como una fiesta tropical con acento mexicano. Refrescante, con carácter y un final picante que invitaba a repetir.




El segundo, “La Quema del Papel”, se presentó como un ritual. Con base en Pox —el destilado de maíz chiapaneco con espíritu ceremonial— y Yolixpa —el elixir herbal típico de Puebla—, este coctel se mezcló con pilsner, jugo de manzana y limón. Ideal para quienes creen que cada sorbo puede ser un acto simbólico: quemar lo viejo y brindar por lo nuevo.




El cierre lo dio “Tortuga Roja”, una mezcla lenta, pero letal, que combinó whisky con cerveza negra, licor casero de coco y almendra, piña, un toque de sal y un jarabe secreto. Dulce, ahumado, profundo… como escuchar un cuento caribeño al oído mientras cae la tarde.

Comida que acompaña con alma
Porque un buen coctel se disfruta mejor con algo para picar, Yeccan sacó lo mejor de su carta para acompañar esta experiencia. Gorditas de suadero, quesabirrias y su ya clásico guacamole con chapulines y chicharrón de cerdo se convirtieron en los maridajes ideales. Platos pensados no solo para satisfacer el antojo, sino para celebrar la cocina mexicana con toques contemporáneos. La atmósfera del lugar, entre luces tenues, murales urbanos y mesas comunales, hizo que todo fluyera con naturalidad. Como si el domingo no quisiera acabarse nunca.
Yeccan x Manada: una alianza que hace sentido
Esta colaboración entre Yeccan y Manada se sintió orgánica y necesaria. Por un lado, Yeccan, cervecería fundada en 2018 por los hermanos Castellanos, es un refugio para quienes buscan nuevas formas de beber bien en la Roma. Con un enfoque artesanal, una carta que honra el producto local y una cocina liderada por el chef Carlos Galán Figueroa, este espacio representa lo mejor del espíritu independiente. Por el otro, Manada ha sabido consolidarse como un bar de barrio con alma, donde se bebe con instinto, pero también con intención. Su propuesta líquida, enfocada en ingredientes de temporada y técnicas precisas, ha convertido a su barra en una de las más interesantes de la Narvarte. Juntos, crearon una experiencia sensorial que rompió esquemas sin pretensiones. Una noche para probar, compartir y celebrar que la coctelería mexicana sigue evolucionando con fuerza y personalidad.

¿Nos vemos en el próximo?
Sunday Funday: Edición Manada no fue solo un evento, fue una declaración: los domingos pueden ser un espacio de goce sin culpa, de exploración de sabores y de comunidad. Si te lo perdiste, no te preocupes. Algo nos dice que esta alianza tiene más capítulos por escribir. Así que ya lo sabes: la próxima vez que escuches “Sunday Funday”, prepara tu paladar. Porque si Manada y Yeccan están detrás, la única resaca será de felicidad.