En un mercado donde la belleza suele relacionarse solo con lo estético, Natura ha logrado, a lo largo de veinte años en México, darle un sentido mucho más profundo. Llegó en 2005 con la intención de ofrecer productos que cuidaran tanto a las personas como al planeta, y hoy, dos décadas después, se ha consolidado como una marca que florece en cada historia personal, pero también en cada impacto positivo que genera en su entorno.





Como dice Sara Peredo, directora de Reputación y Comunicación Corporativa de Natura y Avon: “Durante estos 20 años, hemos vivido junto a millones de personas momentos que se volvieron parte de su día a día: aromas que acompañaron historias, texturas que se hicieron rutina y colores que dejaron huella”. Una declaración que refleja cómo Natura no solo ha vendido productos, sino experiencias y recuerdos ligados al cuidado personal.




La innovación detrás de lo natural
Si hay algo que distingue a Natura es su capacidad de unir ciencia y naturaleza en fórmulas que parecen simples, pero que esconden una enorme investigación. Desde la incorporación de biotecnología para potenciar los beneficios de ingredientes naturales, hasta su apuesta pionera por envases rellenables desde los años 80, la marca ha demostrado que la innovación puede ser sustentable y al mismo tiempo sofisticada.





Fragancias elaboradas con alcohol orgánico, envases con vidrio reciclado y líneas icónicas como Ekos —inspirada en la biodiversidad amazónica— son parte de un portafolio que no solo busca enamorar por sus texturas y aromas, sino también por la conciencia detrás de cada creación. En un país donde cada vez más consumidores valoran el origen y la transparencia de lo que usan, Natura se ha adelantado al futuro.


Más que productos: una filosofía de vida
El aniversario de Natura en México no se reduce a una celebración corporativa, sino a un recorrido que habla de impacto social y ambiental. La marca cuenta con más de medio millón de consultores en el país, quienes han hecho de la venta directa un modelo humano y cercano. Además, con iniciativas como Creer para Ver, destina el 100% de las ganancias a proyectos educativos, reafirmando que la belleza también puede transformar comunidades.


Su compromiso ha sido reconocido a nivel global: en 2018 obtuvo la certificación Leaping Bunny que garantiza que no prueba en animales, y recientemente fue nombrada por Kantar como la marca más sustentable del mundo, siendo la única latinoamericana en lograr este reconocimiento. Una hazaña que confirma que la coherencia y la ética sí se convierten en valor agregado.


El arte de celebrar la belleza mexicana
Para conmemorar estos 20 años, Natura presentó una edición especial de su clásica Pulpa Hidratante Ekos Castaña, cuyo empaque fue rediseñado por la artista Winny Tapajós con inspiración en el arte huichol. Este detalle resume el espíritu de la marca: rendir homenaje a la cultura local, reconocer la riqueza de las comunidades y transformar un objeto cotidiano en un símbolo de identidad.


Celebrar a Natura en México es reconocer cómo una marca puede convertirse en parte de la vida diaria y, al mismo tiempo, en un referente de cómo la industria de la belleza debe mirar hacia adelante: con responsabilidad, innovación y un compromiso genuino con la regeneración.
Porque después de todo, la belleza no solo se lleva en la piel: también se cultiva en cada elección consciente que hacemos.