Nicole Kidman y Keith Urban ya están oficialmente divorciados. Tras más de dos décadas de relación, 19 años de matrimonio y dos hijas en común, la actriz australiana y el cantante de country firmaron un acuerdo de conciliación que pone fin a su unión de manera rápida, privada y sin conflicto legal prolongado.
De acuerdo con documentos judiciales obtenidos por People, el divorcio fue ratificado por un juez del condado de Davidson, en Nashville, apenas tres meses después de que se hiciera pública su separación, un plazo inusualmente corto para una pareja de alto perfil en Hollywood.
Sin manutención y con responsabilidades compartidas
Uno de los puntos más llamativos del acuerdo es la renuncia mutua a cualquier tipo de pensión, tanto conyugal como para sus hijas, Sunday Rose (17 años) y Faith Margaret (15). A pesar de que ambos declaran ingresos mensuales superiores a los 100 mil dólares, el tribunal fijó cero dólares en concepto de manutención, tal como acordaron las partes.
Cada uno asumirá de manera independiente los gastos relacionados con sus hijas durante el tiempo que estén bajo su cuidado, así como sus honorarios legales, mientras que los costos judiciales se dividirán en partes iguales.
Un plan de crianza centrado en el bienestar emocional
El acuerdo incluye un plan de crianza detallado que subraya el compromiso de ambos con la estabilidad emocional de sus hijas. Según el documento, Kidman y Urban se comprometen a:
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No hablar mal el uno del otro ni de sus respectivas familias
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Fomentar una relación afectuosa y respetuosa con ambos progenitores
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Animar a sus hijas a sentirse cómodas en ambas familias
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Tomar de manera conjunta las decisiones importantes que afecten sus vidas
La residencia principal de las menores será la de Nicole Kidman, donde pasarán 306 días al año, mientras que Keith Urban convivirá con ellas 59 días, generalmente fines de semana alternos.
Reparto de bienes sin disputas
En el ámbito patrimonial, el decreto establece que todos los bienes fueron repartidos “a satisfacción mutua”, incluyendo propiedades, cuentas bancarias, inversiones, vehículos y objetos personales. En la práctica, cada uno conservará lo que ya estaba en su posesión.
El documento confirma que los términos del acuerdo se cerraron el 6 de septiembre, semanas antes de que Kidman presentara formalmente la demanda de divorcio, lo que refuerza la idea de una separación planeada y negociada en privado.
El final de un matrimonio discreto
Nicole Kidman citó como motivo del divorcio “dificultades maritales y diferencias irreconciliables”. En junio de 2025, la pareja había cumplido 19 años de matrimonio, fecha que la actriz celebró públicamente en redes sociales con una fotografía en blanco y negro. Urban, por su parte, optó por no hacer ninguna publicación.
La pareja se casó en Sídney en 2006, en una ceremonia católica a la que asistieron más de 200 invitados, y siempre se distinguió por mantener un perfil bajo respecto a su vida familiar. No fue sino hasta 2021 cuando aparecieron juntos públicamente con sus hijas durante los Globos de Oro.
Un cierre legal rápido, pero emocionalmente complejo
Aunque el proceso legal fue ágil y sin confrontaciones, medios australianos han señalado que Keith Urban atraviesa un momento emocional difícil, marcado por el aislamiento y el agotamiento tras la separación. Incluso han surgido rumores sobre un posible vínculo sentimental con su guitarrista Maggie Baugh, de 25 años, información que no ha sido confirmada.
Para Kidman y Urban, el acuerdo marca el cierre definitivo de una etapa clave en sus vidas, dejando claro que, pese al divorcio, la prioridad absoluta sigue siendo el bienestar de sus hijas y la preservación de una relación respetuosa entre ambos.





