Hay sabores que te hacen viajar sin moverte de lugar. Pringles lo sabe y, por eso, decidió mirar hacia México para reinterpretar esa mezcla de ingenio y gusto por la vida que tanto nos caracteriza. Jalapeño, Queso Nacho, Adobadas y Habaneras son las nuevas estrellas del portafolio, diseñadas especialmente para los mexicanos que no temen probar lo nuevo, pero que siempre buscan ese toque familiar que se siente “de aquí”.

Cada una de estas versiones mantiene el crunch inconfundible de la marca, pero con ese giro local que despierta nostalgia y orgullo. Porque ser mexa también es saborear lo que somos: atrevidos, alegres y un poco traviesos.
Una marca que entiende a México
“Queremos que los consumidores se sientan identificados no solo con el sabor, sino también con el tono de la campaña”, asegura Diana Sánchez, Directora de Snacks en Kellanova México. Y es justo eso lo que logra “Destapa tu Lado Mexa”, una propuesta que celebra nuestra forma de disfrutar la vida con humor, creatividad y una buena dosis de picardía. Esta campaña no es solo un homenaje al paladar, sino a la actitud con la que los mexicanos enfrentamos todo: desde una charla entre amigos hasta las risas que surgen en los momentos más simples.


Hechas en México, con orgullo
Este lanzamiento llega con un logro histórico: los nuevos sabores son los primeros producidos localmente en la planta de Querétaro, inaugurada recientemente por Kellanova. Una inversión de 660 millones de dólares que refuerza el compromiso de la marca con el país y su gente. La planta tiene capacidad para producir más de 150 millones de latas al año, generando alrededor de 1,200 empleos directos e indirectos. Un paso que demuestra que la conexión entre Pringles y México va mucho más allá del sabor: es una historia compartida de crecimiento, talento y pasión.



Crunch, humor y mexicanidad
Si algo distingue a Pringles es su manera de convertir lo cotidiano en algo divertido. “Destapa tu Lado Mexa” es una invitación a hacerlo con una sonrisa, sin tomarnos tan en serio y disfrutando cada momento con ese toque picosito que solo nosotros sabemos dar. Porque al final, no hay nada más mexicano que reír, compartir y brindar por la vida… con una lata de Pringles en la mano.