Lo que comenzó como una disputa legal entre dos grandes figuras de Hollywood por un supuesto caso de acoso en el set de la película Romper el círculo, ha escalado hacia un enfrentamiento mediático de alto perfil que ahora salpica a la superestrella global Taylor Swift.

La cantante, que no tiene ninguna participación directa en la producción del filme, ha sido arrastrada al caso tras ser mencionada en explosivos documentos judiciales que sugieren presiones, amenazas y posibles represalias por parte de su amiga cercana, Blake Lively.

En diciembre de 2024, la actriz Blake Lively presentó una demanda contra Justin Baldoni, su coprotagonista y director en Romper el círculo, acusándolo de acoso sexual, comportamientos inapropiados durante el rodaje y represalias profesionales. Entre las alegaciones destacan besos no consensuados, presión para perder peso tras el parto, comentarios sexualizados y la creación de un ambiente laboral tóxico.

Baldoni respondió en enero de 2025 con una contrademanda multimillonaria por difamación y extorsión contra Lively, su esposo Ryan Reynolds y su publicista, alegando que las acusaciones eran parte de una estrategia para expulsarlo del proyecto y tomar control creativo de la película.

Taylor Swift, la amiga involuntaria
Hasta aquí, el caso tenía ya todos los ingredientes de un escándalo mediático, pero la historia dio un giro inesperado este mes, cuando el abogado de Baldoni, Bryan Freedman, presentó una carta y una declaración jurada en las que acusa a Lively —a través de su equipo legal— de haber intentado extorsionar a Taylor Swift.

Según Freedman, una fuente anónima “probablemente confiable” le informó que el abogado de Blake Lively exigió que Swift emitiera una declaración pública en defensa de su amiga. De negarse, se habría amenazado con publicar mensajes de texto privados, de “naturaleza personal”, supuestamente en posesión de Lively.

La fuente también indicó que se le pidió a Swift que borrara todos los mensajes, correos y notas de voz que pudieran vincularla con el caso, en un intento por desaparecer cualquier rastro de su implicación.

Estas afirmaciones se hicieron públicas el 14 de mayo mediante una carta enviada al juez Lewis J. Liman, quien rápidamente las desestimó por considerarlas “impropias” e “irrelevantes” para el caso. El juez incluso advirtió a Freedman sobre posibles sanciones si continuaba utilizando el expediente judicial como vehículo para promover escándalos en la prensa.

La respuesta de Blake Lively
El equipo legal de Blake Lively respondió con contundencia. En una declaración entregada a medios como People y Billboard, calificaron las acusaciones como “categóricamente falsas”, “sin fundamento” y basadas “cobardemente en fuentes anónimas”. Afirmaron que presentarán mociones para responsabilizar legalmente a los abogados de Baldoni por lo que consideran una estrategia de difamación y abuso del proceso judicial.

Michael Gottlieb, abogado de Lively, aseguró que se trata de “otra presentación falsa diseñada para generar titulares clickbait”.

Por su parte, Taylor Swift ha dejado claro, a través de sus representantes legales, que no tuvo participación creativa en la producción de Romper el círculo. La cantante, que autorizó el uso de su canción My Tears Ricochet en un tráiler del filme, fue citada como testigo por el equipo de Baldoni. Sin embargo, sus abogados han solicitado al tribunal que se deseche la citación, argumentando que su implicación fue mínima y estrictamente musical, como ocurrió con otros 19 artistas.

“Taylor Swift nunca puso un pie en el set, no participó en decisiones creativas ni vio una edición de la película antes de su estreno”, se lee en el comunicado oficial.

Además, su entorno ha tratado de desligarse del drama desde que en abril de 2025 se reportó que Travis Kelce, pareja de Swift, dejó de seguir a Ryan Reynolds en redes sociales, un gesto que muchos interpretaron como una señal de distanciamiento por la creciente polémica.

Amistades tensadas y mensajes crípticos
La amistad entre Blake Lively y Taylor Swift ha sido una de las más visibles y celebradas de la cultura pop desde 2015. Juntas han asistido a eventos, compartido vacaciones familiares y colaborado creativamente. Sin embargo, la ausencia de Lively en el Super Bowl de 2025 —donde Swift fue vista sola— y los silencios prolongados en redes sociales despertaron sospechas entre los seguidores de ambas sobre una posible fractura.

En la declaración jurada presentada por Freedman, se sugiere incluso que Lively mencionó a ejecutivos de Sony la posibilidad de “cambiar de opinión” respecto al uso de la canción de Swift si no se cumplían sus demandas creativas, insinuando que el vínculo entre ambas fue utilizado como moneda de presión en negociaciones internas.

El juicio entre Lively y Baldoni está programado para marzo de 2026, y se anticipa como uno de los eventos judiciales más mediáticos del próximo año. Mientras tanto, los abogados de ambas partes continúan lanzando acusaciones cruzadas, y Taylor Swift parece decidida a mantener su nombre al margen, aunque el torbellino legal amenaza con arrastrarla cada vez más.
