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The Alest: El Refugio Íntimo de Polanco para un Invierno en Calma

por: Nancy Estrada

Entrar en The Alest es experimentar una transición suave y consciente. El bullicio de Masaryk se desvanece ante una atmósfera cuidadosamente orquestada. No es solo un estilo decorativo; es una experiencia sensorial. Las luces son tenues y cálidas, creando un juego de claroscuros que invita al recogimiento. Las texturas predominan: lana, algodón peruano, madera noble y cueros suaves que piden ser tocados. De cada rincón, desde el recibidor hasta las habitaciones, surge una elegancia discreta y orgánica, lejos de la ostentación, priorizando el confort físico y emocional. Es la sutil materialización del hygge nórdico adaptado al alma latina, un lugar donde el simple hecho de estar se convierte en un placer.

45 Bar & Restaurant: El Ritual Culinario del Cierre de Año

El corazón social y gastronómico del refugio late en 45 Bar & Restaurant. Un espacio concebido como una extensión acogedora del hotel, que se transforma durante la temporada en el escenario ideal para la despedida del año. Su filosofía se basa en la cocina de proximidad y memoria, con un menú curado que rinde homenaje a ingredientes locales reinterpretados con técnica contemporánea. Con platillos versatiles como el risotto de huitlacoche con hongos silvestres, un corte de res madurada con sales de Oaxaca o un postre de chocolate mexicano con un toque de chili.

La coctelería, por su parte, es un viaje de temporada: desde un clásico Old Fashioned, hasta creaciones propias donde el mezcal dialoga con frutos de invierno. El servicio, atento pero discreto, completa una experiencia que invita a quedarse, a conversar sin prisas y a saborear cada bocado y sorbo como parte de un ritual de clausura y celebración.

Más que una Estancia: La Filosofía del Refugio Urbano

The Alest supera la simple categoría de hotel para proponer una filosofía de hospitalidad, cuyo valor radica en ofrecer una pausa de significado profundo dentro de la propia ciudad. Está pensado para el viajero local o internacional que anhela desconectar sin viajar lejos, para la cena de negocios que requiere a la vez privacidad y elegancia o simplemente para quien simplemente desea regalarse una noche de silencio y confort en un entorno cuidado y agradable.

Es el antídoto contra el frío invernal y el estrés de diciembre. Este rincón de Polanco reivindica la calma, la conversación cara a cara y el placer de la cercanía bien entendida. Cerrar el año aquí no es solo un plan; es una declaración de intenciones: elegir la sofisticación serena, el bienestar auténtico y la promesa de comenzar el nuevo ciclo desde un sitio de plenitud y sosiego.

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