En una de las esquinas más tranquilas de Lomas de Chapultepec, el aroma del café recién molido y el pan horneado guía los sentidos hasta Toscano, ese restaurante que logra que cualquier hora del día se sienta especial.

Entre bugambilias y luz natural, su terraza se ha vuelto el punto de encuentro favorito de quienes saben disfrutar de los pequeños placeres: un desayuno sin prisa, una pasta al dente que se roba la tarde o una copa de vino blanco que marca el inicio de una noche perfecta.
El sabor está en los detalles
En Toscano, la cocina tiene alma. Cada platillo llega a la mesa con la precisión de quien entiende que comer también es un acto de cariño. La burrata con jitomates heirloom, los gnocchi con salsa trufada, la pizza de prosciutto con rúcula fresca o el risotto cremoso con setas son solo algunas de las razones por las que este restaurante se ha vuelto un ritual para los amantes del buen comer.
Los desayunos también tienen su encanto propio: pan recién hecho, chilaquiles perfectos, croissants tibios y ese toque de mantequilla que lo dice todo. Un café latte en mano, y el día simplemente fluye mejor.
Ambiente con sabor a vida
Toscano no solo alimenta el apetito, sino también el ánimo. Su ambiente combina lo mejor del diseño contemporáneo con esa calidez que solo se encuentra en los lugares que invitan a quedarse. La música suave, el servicio amable y el ritmo pausado hacen que cada visita se convierta en un respiro dentro del caos citadino.
De Italia al corazón de las Lomas
Inspirado en la cocina italiana pero con el espíritu relajado de la Ciudad de México, Toscano Lomas representa lo que muchos buscan hoy: una experiencia deliciosa. Perfecto para un brunch de domingo, una comida en pareja o una cena larga entre copas y buena conversación.

Aquí, cada platillo cuenta una historia, y cada visita deja un sabor que se recuerda.





