Primero fueron los coleccionistas. Después, los amantes de la estética kawaii. Ahora, son los tatuadores quienes dan vida a una de las tendencias más inesperadas y entrañables del año: llevar a tatuar tu Labubu.

La práctica se ha popularizado principalmente en redes sociales como Instagram y TikTok, donde fanáticos de Labubu llevan sus figuras —ya sean ediciones limitadas o modelos comunes— a estudios de tatuaje para decorarlas con diseños en miniatura, tal como lo hizo Kate Cassidy.
Algunos lo comparan con customizar sneakers, otros con intervenir una obra de arte. Pero lo cierto es que esta fiebre va más allá del diseño: es una forma de expresión personal y afectiva. Tu Labubu ya no es solo una figura de colección, ahora es único. Lleva tu sello. Tu historia.

Del culto pop al objeto de culto modificado
Labubu, personaje emblema de la marca Pop Mart, se ha convertido en ícono de una generación que consume cultura pop con nostalgia, pero también con ganas de apropiarse de ella.

El tatuaje sobre su cuerpo es la evolución lógica de una comunidad que ya personaliza fundas, ropa, stickers y habitaciones enteras con estética “cute & creepy”.

Algunos usuarios incluso ya hablan de “TattooBubu”, como subgénero emergente dentro del coleccionismo personalizado. Y aunque los puristas levantan la ceja ante la idea de alterar figuras de edición limitada, otros lo ven como una forma legítima de arte y conexión emocional.