Villa: La Sofisticación de la Medida Perfecta
La nueva vitola Trinidad Villa se define por una proporción exacta: un cepo 47 y 170 mm de longitud que prometen una experiencia prolongada y de equilibrio magistral. Este formato inédito, comparable al clásico Julieta No. 3, está diseñado para una degustación pausada y contemplativa. Invita a un ritual donde cada calada revela, paso a paso, una compleja evolución organoléptica: inicia con notas suaves de miel y flores, transita hacia un corazón de cacao y madera noble, y culmina con una profundidad sedosa y persistente. Es, en su totalidad, la encarnación de la esencia Trinidad: sobria, elegante y sin un solo exceso.


El Arte del Maridaje: Un Diálogo de Matices
Acompañar un Habano de esta talla requiere una filosofía de respeto, no de competencia gustativa. El maridaje ideal busca crear armonías que resalten, sin saturar, la sinfonía de sabores del Villa.
Con Destilados: Un ron añejo cubano acentúa la miel y el cedro inicial. Un Single Malt escocés, con su perfil cremoso, es el compañero ideal para el segundo tercio. La suavidad de un Cognac XO realza sus tonos florales, mientras un Tequila Extra Añejo o un Mezcal reposado dialogan con su profundidad, añadiendo un contraste mineral y genuinamente mexicano.

Con Vinos y Fortificados: Un Oporto Tawny acompaña con dulzor amable sus notas a frutos secos. La complejidad seca de un Jerez Oloroso encuentra eco en sus matices de cuero y nuez. La estructura de un Tempranillo Reserva armoniza con su cuerpo, y un vino de postre como un Sauternes puede crear un contraste sublime para resaltar su lado más meloso.

Con Café, Té y Licores: Un espresso intenso conversa con el cacao final. Un té Pu-erh ahonda en sus vetas de madera. Para el cierre, un licor de naranja seca como el Cointreau Noir limpia el paladar, y un amaretto susurra a sus notas mantecosas.

Más que un Habano: La Celebración de un Estilo
Con Villa, el portafolio de Trinidad se expande a once piezas. Cada vitola es un testimonio de una búsqueda implacable de la excelencia discreta. Este lanzamiento no es solo una nueva vitola; es la reafirmación de un legado que México conoce y celebra desde el principio. Representa la culminación de un arte que se disfruta con todos los sentidos, donde el tiempo se hace lento y cada detalle—desde la textura de la capa hasta el compañero en la copa—forma parte de una experiencia profunda y gratificante. Es la invitación a escribir, con calma y discernimiento, el siguiente capítulo personal en la historia de una leyenda.