Durante años, Vanessa Huppenkothen ha sido sinónimo de carisma, belleza y profesionalismo en la televisión mexicana. Pero detrás de cámaras, lejos de los reflectores, ha librado una batalla silenciosa, íntima y profundamente dolorosa, su lucha por convertirse en mamá.

En una emotiva entrevista con Hildelisa Beltrán para el podcast Bonita Insideout, la conductora de 39 años se abrió como nunca antes. Con una mezcla de vulnerabilidad y fuerza compartió el difícil proceso que ha enfrentado debido a problemas de fertilidad, un tema que muchas veces sigue siendo tabú, pero que afecta a miles de mujeres.

“Siempre he querido, siempre estuvo en mi plan de vida tener una familia”, confesó con la voz entrecortada. Pero ese anhelo se ha visto retrasado por un factor que nadie puede detener: el tiempo.

“Nos tardamos, porque la edad biológica no miente y llega un momento en el cual tu cuerpo no responde igual al de una chavita de 20 años”, reconoció con honestidad.

Vanessa ha hecho todo lo posible. Se ha sometido a siete ciclos de tratamientos, con inyecciones diarias, visitas constantes al médico y una montaña rusa emocional que sólo quienes han vivido este proceso comprenden.

“He tenido muchos ciclos, te inyectas en la mañana, en la noche… estás haciendo las paces con tu cuerpo y te empiezas a hinchar”, relató. A pesar del desgaste físico y emocional, su esperanza permanece intacta.

Una voz que inspira
Con la misma determinación con la que ha enfrentado este reto, Vanessa decidió alzar la voz. “Tal vez si estos temas tabú los hubiera conocido hace 10 años, no estaría viviendo lo que estoy viviendo ahorita”, expresó. Por eso hoy su historia no es sólo suya. Es también para todas aquellas mujeres que callan, que temen, que se sienten solas.

La conductora compartió también un consejo que puede marcar la diferencia: “Hablen de eso, congelen sus óvulos en cuanto puedan. Yo sé que es caro, pero vale toda la pena”.

Además, recomendó realizarse estudios como la medición de la hormona antimulleriana, fundamental para conocer la reserva ovárica. “Es vital saber cómo estás por dentro, porque a veces, aunque tengas 20 años, puedes tener una baja calidad ovárica y ni enterarte”, advirtió.

En este trayecto no ha estado sola. A su lado, su esposo Ricardo Dueñas ha sido su mayor apoyo. “Tengo a mi pareja que me ama y que amo, ha sido un gran hombre”, dijo, reconociendo lo importante que ha sido su presencia en este proceso tan emocionalmente demandante.

Aunque el panorama ha sido complejo, con médicos que le han hablado incluso de la posibilidad de recurrir a la donación de óvulos, Vanessa no baja los brazos. “Estoy explotando todos los recursos”, aseguró. Porque si algo ha dejado claro es que su deseo de ser madre es tan profundo como su fuerza para no rendirse.