Por Pepe Real
Vero Padilla vive con la creatividad a flor de piel. Sin titubeos, admite que para ella el arte es una adicción. “Es una obsesión”, confiesa. Con sus pinturas y esculturas no sólo busca expresar sus pensamientos y emociones, sino llegar a lo más profundo del alma de los espectadores.
La figura de la mujer cobra relevancia en sus creaciones. Al ser cuestionada sobre qué es lo que busca evocar con la silueta femenina, responde con otra pregunta: “¿Hay algo más bello que el cuerpo humano, en especial el de la mujer?”.

Con esto en mente, Vero pretende transmitir, “desde lo más profundo de mi corazón”, a las niñas y a las mujeres en general “no sólo la fuerza, gracia y amor que hay en nosotras, sino también el amor propio y la autoestima que nunca nos deben faltar”. Al mismo tiempo, con sus obras pone énfasis en el rechazo a la violencia y en temas tan actuales como la sororidad.
Vero Padilla es odontóloga de profesión, pero artista plástica por convicción. Nació en San Luis Potosí, pero actualmente vive entre la Ciudad de México, Tulum y San Francisco, California.

Su estilo artístico oscila entre la neofiguración y la abstracción. Ella lo define concretamente como “una narrativa visual profunda y emotiva que se lee como si fuera un libro abierto”.
La artista busca sorprender a los espectadores al plantear en sus obras conceptos como la hermandad, amor, pasión, autoestima, autorreconocimiento, empoderamiento femenino. Justo en esta dirección va encaminada su exposición Invencibles no Invisibles, que se presenta actualmente en el Centro Regional de Cultura de Ocoyoacac, Estado de México.

“Esta muestra está dedicada a las mujeres, a través de la cual les explico conceptos implícitos; por ejemplo, una silueta de espaldas significa que eso debemos hacer cuando alguien nos trata mal y nos sintamos violentadas: girar y alejarnos. Y con mis obras Autoabrazo, que son varias en diferentes versiones, les demuestro que el gran amor de su vida es el amor propio, y ese no falla”.
¿Cómo y cuándo descubriste que tu vocación era ser artista plástica?
Cuando mi corazón sintió que el lado de servicio como odontóloga lo tenía cubierto, que desde allí podía partir, con toda la experiencia y entrenamiento en estética y técnicas de modelado similares a la escultura, mismas que podía trasladar a mi lado creativo y artístico. Fue cuando el arte se transformó en mi estilo de vida, mi casa se convirtió en estudio y luego vinieron las exposiciones, en donde podía compartir las obras que creaba.
¿Qué artistas influyeron en ti para pintar?
Gustav Klimt, pintor modernista austriaco, debido a la variedad de técnicas que utilizó; pintaba con oro, lo que me pareció tan elegante; sus figuras en óleo, lánguidas, casi flotantes. Muralistas mexicanos como David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, por el uso de una paleta cálida de colores ocres y vibrantes, las perspectivas de sus figuras humanas, los escorzos que dan una sensación de profundidad y distancia. Y Pablo Picasso, por su genialidad de reducir con un trazo todo un concepto.

En conjunto, ¿cómo se podría definir tu estilo o concepto de pintura?
Actualmente mi estilo oscila entre la neofiguracion y la abstracción, con trazos simples muy gestuales, enfatizando el movimiento del cuerpo humano, lleno de colores y luz que se fragmentan y se reconfiguran expresándose artísticamente.
¿Ha sido difícil encontrar tu propio estilo?
Si, definitivamente es de lo más difícil de encontrar. Al principio aprendí académicamente el dibujo del cuerpo humano con modelo. Poco a poco he adoptado mi estilo, simplificando las líneas en un trazo gestual que busco me defina como artista con un estilo propio.

¿Cuáles son las técnicas que manejas?
Partiendo del dibujo utilizo lápiz, carbón, pintura acrílica, óleo, hoja de oro, hoja de plata, algunas texturas. Y para sorpresa del espectador, termino parte de la obra con material tipo cristal, el cual le da una apariencia vítrea, sobre lienzos mate negros que hacen resaltar las siluetas.
¿Decidiste hacer una pausa en tu carrera de Odontología Estética para dedicarte a la pintura, o combinas ambas?
Durante la pandemia decidí dejar en impasse mi profesión y me dediqué a mi pasión; ahora poco a poco atiendo pacientes, lo que me exige más disciplina y dedicación. Pero el arte es mi obsesión.

Tus obras son muy coloridas, ¿qué papel juegan las tonalidades en tus cuadros y esculturas?
Transmitir al espectador luz, pasión, asombro. Plasmo siluetas en lienzos, sobre todo femeninas, con colores vibrantes que revelan dinamismo, gracia y alegría.
¿De dónde nace tu inspiración?
De experiencias vividas como el hecho de que mi hija fue bailarina de ballet nueve años; de viajes, de sueños, de visitas a museos. Todos son una lluvia de ideas que plasmo en un papel y luego en un lienzo.
¿Con qué otros lienzos o técnicas te gustaría experimentar?
Tengo una serie de obras llamada Tulum, estilo abstracto, donde experimento toda clase de texturas y materiales originarios de la región, como arenas, piedrecitas, varitas, papel amate, etcétera, siempre con el toque de la hoja de oro que caracteriza mi obra, y todas con títulos en maya.

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