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Verónica Langer. Combina su carrera de actriz con la escritura

por: Alexis Finkler

Por Pepe Real

“Larvas”, así les llama Aurelio a los cuatro pacientes que tiene a su cargo en el psiquiátrico del pueblo argentino. Los nombra de esa manera por el misterio que encierran: viven en su propio mundo, como si estuvieran envueltos en un capullo.

Aurelio estuvo internado en esa misma clínica psiquiátrica, también llamada “colonia”, pero los médicos lo dieron de alta porque dicen que está mejor, que sólo tiene “malos días”. Eso sí, sigue bajo medicación porque de repente se le alborota la azotea. Los directivos del manicomio deciden contratarlo porque creen que podría empatizar en su trato con cuatro de los enfermos: Paco, mexicano que habla y canta como en las películas de charros; dicen que a veces se pone violento y por eso lo encerraron. Miguel, el más chico, tiene unos 15 años, está como perdido, recién lo internaron. Kiki es un chico fuerte, alto, pero se porta como un nene de 2 años; tiene una obsesión con el jamón. Y por último, un sexagenario que sólo abraza su almohada y siempre tiene la mirada perdida. A todos les gusta estar desnudos, así que cuando su cuidador los viste, ellos se despojan de nuevo de la ropa. Es un cuento de nunca acabar.

Un día se le ocurre a Aurelio que tiene que ayudar a las larvas. Pobres chicos, ¿qué harán con su calentura?, se pregunta. Ellos también tienen necesidades. Entonces decide llevarlos al burdel que él frecuenta en el pueblo, porque de esa manera “serían felices por un rato y se les olvidaría que están locos”. Pero sacarlos de ahí está prohibido. Sin embargo, Aurelio se las arregla para llevarlos al prostíbulo. A partir de ahí arranca la odisea, porque se le pierden las larvas. Inicia una aventura de locura, por así decirlo, para reunirlos de nuevo.

Las larvas es una historia que la actriz Verónica Langer tenía ganas de contar. Así de simple. No es que de la noche a la mañana decidiera convertirse en escritora. Eso sí, desde muy niña ya escribía poemas y más adelante decidió combinar su creatividad literaria con su carrera artística.

De origen argentino, pero naturalizada mexicana, tiene más de 40 años radicando en México. Ha escrito teatro, cuentos, guiones, poemas. Esta es su primera novela, en cuyo proceso de escritura le salió su “lado argentino”.

Las larvas se inspira en una historia personal, cuando a mí me pasó vivía en Argentina, entonces todos los paisajes, los sonidos, cierto lenguaje, todo eso es parte de la historia. Sin problema se podría adaptar a México, pero a mí me salió así porque los protagonistas están inspirados en personajes de allá”.

La autora recalca que la historia no tiene que ver con la realidad. Es ficción pura. Tampoco es que pretenda dejar de lado su más grande pasión, la actuación, para dedicarse a escribir.

Verónica Langer es conocida por su trabajo en cine, teatro y televisión. Tal vez la recuerdes en series como La Casa de las Flores y Soy tu fan.

¿En qué momento dijiste “tengo que escribir esta historia”?

Está relacionada con la historia de mi familia, con un hermano que tenía una discapacidad intelectual. Es una historia que yo tenía ganas de contar, no tiene nada que ver con la realidad, es completamente ficción. Parte un poco de querer meterme en el mundo de las personas que no tienen la capacidad de relacionarse, que están de algún modo encerrados en su propia mente.

¿Por qué no podemos perdernos de leer Las Larvas?

Es un libro entretenido que se lee fácil. Gente muy joven que no tiene mucho el hábito de la lectura me ha dicho que se lee de una sentada. También porque trata de un problema sensible. Es complejo para las familias que viven esta situación. Entonces los lectores van a encontrar un espejo en el cual van a reflejarse. También nos muestra cómo se abordaba este tipo de problemáticas hace algunos años respecto a cómo se aborda hoy. Ahora hay una actitud más abierta, mucho más comprensiva, por fortuna. Antes era un misterio, un secreto, una vergüenza. Es una manera de sensibilizar a las personas que están a cargo de este tipo de personas acerca de tener una postura abierta, inclusiva.

Es tu primera novela…

Sí, empezó como una obra de teatro, al principio era un proyecto teatral, luego lo dejé guardado por un buen rato en un cajón, hasta que se lo mostré a un amigo que es director de cine, quien tras leerlo me dijo que le había encantado. Eso me impulsó a retomarla y a convertirla en novela.

¿Cuándo te diste cuenta de que tenías talento para escribir?

Empecé a escribir desde muy chiquita, tengo por ahí un cuadernito con unos poemas que escribí cuando tenía 7 u 8 años. Es un hábito que me ha acompañado toda mi vida y que combino con mi carrera de actuación.

Donde podemos verte actualmente en tu faceta de actriz…

Ahorita estoy ensayando una obra que se llama La niña, la barca y el canario, de Maribel Carrasco. La dirige Mariano García Lozano. Se estrena el 11 de julio en el Foro Lucerna.  (Foto: Ana Belem R. Hernández)

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