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Vicente Asador de Brasa: el secreto mejor guardado para vivir una cena con maridaje inolvidable

por: Nancy Estrada

Hay lugares que no solo alimentan, sino que despiertan los sentidos. Vicente Asador de Brasa es uno de ellos. Desde que entras, el aroma de las brasas anuncia que aquí el fuego es el protagonista. No se trata de una parrilla cualquiera, sino de una celebración a la técnica, al respeto por el producto y al arte de transformar los ingredientes en emociones.

Tuve la oportunidad de vivir “La cena del chef”, una experiencia que va mucho más allá de lo que imaginaba: una cena de cuatro tiempos cuidadosamente diseñada por el chef, en la que cada platillo se acompaña con un maridaje excepcional. Es una propuesta pensada para quienes disfrutan descubrir sabores nuevos, pero sobre todo para quienes entienden que comer también es una forma de viajar.

Esta experiencia puede disfrutarse tanto en la sucursal de Mitikah, un espacio elegante que combina el diseño contemporáneo con la calidez del fuego, como en la sucursal de Samara Satélite, ideal para quienes buscan un ambiente más íntimo sin salir del norte de la ciudad.

Vicente Asador de Brasa

Cuatro tiempos, mil sensaciones

Todo comienza con una bebida de cortesía que marca el tono de la velada. El primer sorbo prepara el paladar y la mente para el recorrido que está por comenzar. Cada uno de los cuatro tiempos sorprende no solo por su sabor, sino por la manera en la que se presentan: hay un diálogo entre lo visual, lo aromático y lo gustativo que convierte la cena en una experiencia sensorial completa.

El chef aparece entre mesas para explicar el concepto detrás de los platillos —una conexión directa con quienes los disfrutan— mientras el sommelier se acerca con elegancia para detallar el porqué de cada bebida elegida. No hay improvisación: cada vino o destilado tiene una razón, un equilibrio, una historia que complementa la del plato. Esa interacción crea un ambiente íntimo, casi familiar, donde uno se siente parte del proceso creativo.

El maridaje que cuenta historias

Uno de los grandes aciertos de “La cena del chef” es su maridaje. No se trata solo de combinar sabores, sino de contar una historia a través de ellos. El sommelier guía el recorrido con un conocimiento que no abruma, sino que invita a disfrutar. Cada vino, cada trago, cada textura refuerza la narrativa del menú, creando un diálogo entre la cocina y la copa que se siente natural, sin pretensiones.

A mitad de la cena, el tiempo parece detenerse. El ambiente cálido del restaurante, la iluminación tenue y el sonido del fuego hacen que cada platillo se convierta en un recuerdo. No hay prisa, y eso se agradece. Aquí, la experiencia no se mide en minutos, sino en emociones.

El servicio que marca la diferencia

Si algo distingue a Vicente Asador de Brasa —ya sea en su sede de Mitikah o en Samara Satélite— es su atención al cliente. Desde el saludo en la entrada hasta el último detalle del postre, el equipo se anticipa a lo que necesitas sin que tengas que pedirlo. Esa calidez —tan difícil de encontrar en experiencias de alta cocina— convierte la noche en algo verdaderamente especial.

Salir de “La cena del chef” es hacerlo con la sensación de haber vivido algo único: una muestra de cómo la gastronomía mexicana contemporánea puede elevarse a través del fuego, la hospitalidad y la pasión. Vicente Asador de Brasa logra algo poco común: que cada comensal se sienta parte de una historia que se escribe con brasas, vino y dedicación.

La experiencia que vale repetir

“La cena del chef” no es un evento que se vive una sola vez. Es una invitación constante a volver, a dejarse sorprender por un nuevo menú, una nueva bebida o un nuevo detalle del servicio. Cada edición propone un recorrido distinto, pero mantiene la misma esencia: el placer de compartir, disfrutar y conectar.

Si buscas una cena que trascienda lo tradicional, Vicente Asador de Brasa en Mitikah o Samara Satélite es ese destino donde el fuego, el vino y la atención se encuentran para recordarte que comer bien también es un acto de arte.

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