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Visita el templo del atole; La Atolería de Olga Cabrera

por: José Lucas

En el corazón de Oaxaca, entre el aroma del maíz recién molido y el canto de las ollas de barro humeantes, existe un lugar que rinde homenaje a una de las bebidas más antiguas y nutritivas de México: el atole. La Atolería de Olga Cabrera no es solo un espacio para disfrutar de esta bebida prehispánica, es un punto de encuentro con la tradición, el sabor y la cultura mixteca.

Crédito: IG/ La Atolería

La palabra atole proviene del náhuatl atoli, que significa agua en movimiento. Y es que, como bien saben quienes lo han preparado, el atole debe moverse constantemente para evitar que se pegue y se queme. Así, bajo esa filosofía de movimiento, pasión y memoria, nació este proyecto que rescata y revaloriza el consumo del maíz nativo y sus derivados.

Crédito: IG/ La Atolería

Olga Cabrera, chef originaria de Huajuapan de León y orgullosa heredera de la tradición Ñuu Savi, creció entre fogones y cazuelas, aprendiendo de su madre, su abuela y su bisabuela el arte de la cocina mixteca. Su historia comenzó en los mercados de su tierra, vendiendo comida para apoyar a su familia. Con el tiempo, ese amor por la gastronomía la llevó a abrir su primera fonda, Tierra de Sol Comedor, en 2002, un proyecto que con los años se convirtió en Tierra de Sol Casa Restaurante, uno de los referentes culinarios de Oaxaca.

Crédito: IG/ La Atolería

De allí surgió La Atolería: un espacio único en México dedicado exclusivamente al atole, esa bebida que, como dice Olga, “más que una bebida, es un alimento”.

Crédito: IG/ La Atolería

Un menú que honra al maíz y la biodiversidad

En La Atolería, los atoles se preparan con maíces nativos libres de agroquímicos, muchos de ellos cultivados por pequeños productores de la región. La oferta es tan colorida como diversa: atoles de maíz azul con nuez, de amaranto, de mamey, de maíz amarillo con piña o de romero con ciruela, por mencionar algunos. La carta cambia según la temporada, y en los meses de calor sorprende con opciones frías y refrescantes.

Crédito: IG/ La Atolería

Cada taza de atole es una declaración de amor al campo mexicano y un acto de resistencia frente a la pérdida de nuestros granos ancestrales. Como afirma Olga: “El atole es la bebida prehispánica que hasta el día de hoy sigue viva. Si no continuamos esa tradición, se va a perder”.

Crédito: IG/ La Atolería

Olga también cumplió otro de sus sueños: abrir Masea Trigo y Maíz, una panadería artesanal que complementa a la perfección la experiencia de La Atolería. Porque como dice el dicho, el pan se pasa con atole, y aquí ese maridaje es un verdadero placer.

Crédito: IG/ La Atolería

Además de sus proyectos gastronómicos, Olga es cofundadora de Mujeres de Fuego, una iniciativa que impulsa a mujeres productoras de todo el país, y recientemente publicó el libro El mundo de los atoles (Larousse, 2023), una obra que reúne más de 70 recetas, tanto tradicionales como de su autoría, para que esta bebida siga siendo parte de la mesa de los mexicanos dentro y fuera del país.

Crédito: IG/ La Atolería

La Atolería es mucho más que un negocio: es un homenaje al maíz, a las manos que lo cultivan y a las mujeres que por generaciones han mantenido viva esta bebida que alimenta cuerpo y alma. Así que la próxima vez que visites Oaxaca, date un tiempo para probar un buen atole, servirse sin prisa, acompañado de un pan recién horneado y dejar que los sabores de México te envuelvan.

Crédito: IG/ La Atolería

Dónde: Reforma 411, Centro Histórico, Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

Crédito: IG/ La Atolería

 

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