Con más de dos décadas de trayectoria, Emilio Treviño afirma que atraviesa un momento particular dentro de su carrera. Considera que se encuentra en una etapa de evolución y de mayor conciencia sobre el rumbo de su trabajo como actor.
“Creo que estoy en un momento muy especial e importante en mi carrera o, al menos, así lo percibo, en donde creo que mi artista interno está empezando a evolucionar, de alguna manera mover mi carrera a los lugares donde siempre soñé desde pequeño”, cuenta en entrevista a EstiloDF.
El actor recuerda que desde niño se resistió a elegir un solo camino dentro de la actuación. En lugar de enfocarse únicamente en el teatro, el cine o el doblaje, buscó participar en todos los espacios posibles.
“Yo quiero hacer todo y quiero contar historias que a mí me emocionan y que para mí sienta que valen la pena y que le muevan a mi artista”, dice.
Treviño señala que recientemente cumplió 22 años de carrera y que, al mirar en retrospectiva, identifica una constante: haber podido trabajar en teatro, cine, televisión y doblaje, además de participar en proyectos que, según explica, le resultan significativos tanto como actor como espectador.

El llamado inesperado para La Odisea
Su llegada al proyecto, explica, ocurrió sin que él la buscara. “Me llegó completamente, no lo busqué en lo absoluto y creo que eso fue algo muy bello de este proyecto”.
Relata que recibió una llamada de Universal Pictures para realizar una prueba de voz. En ese momento no conocía detalles sobre la producción.
“Cuando fui resulta que era para La Odisea, de Christopher Nolan, y para mí significó mucho y, sin duda, es un sueño hecho realidad en mi carrera porque Christopher Nolan es mi director favorito desde que tengo memoria”, confiesa.
Después de realizar el casting, obtuvo el papel de Telémaco, uno de los personajes centrales de la historia.
“Me emocionó muchísimo, hice la prueba de voz, hice el casting y nada, después me quedé y fue ya toda la aventura y la odisea de grabar La Odisea y de prepararme para el personaje que fue un reto y una responsabilidad enorme”, afirma.
Volver a Homero para entender a Telémaco
Para construir al personaje, Treviño decidió regresar al origen de la historia. “Yo sentí, al menos mi instinto me dijo, que la mejor forma de prepararme para poder volver a contar una historia que yo lleva años existiendo desde la antigua Grecia sería volver a leer el libro de La Odisea”.
El actor cuenta que compró una edición de La Odisea y comenzó un proceso de lectura y análisis para comprender no solamente a Telémaco, sino el conjunto de la obra.
“Me puse a leer todo el libro y a tratar de diseccionar cada parte y cada cosa, no solo de mi personaje, no solo trabajar como de forma individual para mi personaje, sino también tratar de entender a gran escala de qué se trata esta historia”, señala.
Además del trabajo personal, desarrolló sesiones de análisis junto a su acting coach, Cornelius Horgan, con quien ha trabajado en proyectos de cine, teatro, televisión y doblaje.
“Nos pusimos a hacer trabajo de mesa y a tratar de diseccionar un poco quién era Telémaco y cuál era su arco como personaje y qué es lo que está buscando”, cuenta.

La búsqueda de identidad detrás del personaje
Durante ese proceso, Treviño encontró paralelismos entre el trayecto de Telémaco y aspectos de su propia vida.
“Yo venía de un momento en mi vida en general, no solo en mi carrera, en donde creo que estaba un poco acostumbrado a buscar las respuestas afuera”, confiesa.
El actor explica que recurría frecuentemente a las opiniones de otras personas para tomar decisiones, hasta que encontró en el personaje una reflexión distinta.
“Creo que el personaje me enseñó eso, a dejar de buscar las respuestas en el exterior y empezar a escuchar la voz del interior que siempre es la que, al final de cuentas, iban a estar todas las respuestas”, argumenta.
Para él, el recorrido de Telémaco dentro de la historia está vinculado con la construcción de identidad y con la responsabilidad de asumir el propio destino.
“Telémaco tiene que pasar de ser un niño al que pareciera que todo le pasa a convertirse en el capitán de su barco y en el dueño de su destino”, enfatiza.
La pregunta que más trabajo le costó resolver
Aunque asegura que durante la grabación todo fluyó de manera natural, reconoce que el mayor desafío surgió durante la preparación previa. La duda giraba en torno a la relación entre Telémaco y Odiseo.
“¿Cómo es que Telémaco puede extrañar a un padre que nunca conoció? Porque Odiseo se va de Itaca cuando Telémaco tiene apenas un año de edad”, se preguntaba.
Treviño relata que trabajó esa inquietud durante varias sesiones hasta encontrar una respuesta que le permitiera comprender mejor al personaje.
“Bueno, qué tal si no es extrañar a la persona, sino a lo que podría haber representado en tu vida”, explica.
A partir de esa idea, comenzó a entender el peso que implica crecer sin una figura paterna y también vivir bajo la sombra de un héroe reconocido.
“Telémaco siempre va a vivir bajo la sombra de su padre, siempre con la comparación de si es tan habilidoso como lo era Odiseo o no”, comparte.

El momento de despedirse del personaje
Una vez concluida la grabación, Treviño experimentó una sensación que describe como una mezcla de cierre y desprendimiento.
“Siempre, obviamente, hay un dejo de tristeza o no tristeza, no, no es tristeza, como de melancolía de decir órale, como que ya viví esta experiencia y ya viví la historia del personaje y ahora me toca soltar”, dice.
El actor acostumbra realizar rituales personales para cerrar cada proyecto. En el caso de La Odisea, este proceso ocurrió durante un viaje a Isla Mujeres.
“Agarré mi libretita, mi diario, y me puse a escribir todo lo que agradecía de La Odisea, lo que agradecía a Telemaco”, afirma.
Durante ese ejercicio también reflexionó sobre la vigencia de la historia.
“Creo que es urgente volver a contar esta historia, porque nos decimos muy evolucionados desde la antigua Grecia y, sin embargo, seguimos repitiendo muchos de los errores como sociedad que hacíamos desde entonces”, señala.
La experiencia colectiva del cine
Al hablar sobre el estreno de la película, Treviño expresa un deseo concreto: que el público la vea en una sala de cine. “Mi mayor deseo con este proyecto es que la gente la disfrute, que la disfruten en una sala de cine”.
Más allá de los aspectos técnicos, considera que el cine representa una experiencia de conexión humana.
“Creo que la experiencia de ir a una sala de cine es una experiencia de una absoluta empatía y conexión humana”, reflexiona.
