Cada junio, los logotipos cambian de color y Pride vuelve al centro de la conversación. Sin embargo, al terminar el mes, gran parte de esa visibilidad desaparece. La comunidad no deja de existir ni de exigir derechos; lo que se vuelve intermitente es la atención de quienes prometieron acompañarla. Para evidenciar este abandono, LLYC creó Rainbow Ghosting, una campaña e investigación sobre la pérdida de continuidad en el apoyo público a la diversidad. El estudio revisó más de 15 millones de noticias relacionadas con diversidad, equidad e inclusión en 12 países y detectó una reducción sostenida de la cobertura, mientras los discursos hostiles ganan espacio.

Del rainbow washing al silencio estratégico
Durante años, muchas compañías encontraron en Pride una oportunidad para mostrarse modernas y comprometidas. Hoy, ante la polarización, el temor a boicots o el riesgo de incomodar a ciertos consumidores, algunas reducen campañas, modifican su lenguaje o esconden políticas que antes comunicaban con orgullo.
LLYC señala que marcas, organizaciones e instituciones que ayudaban a amplificar la conversación ahora responden con mayor cautela. No todas han abandonado sus compromisos, pero cuando estos dejan de ser visibles también cambia el mensaje que recibe la sociedad.

El silencio también toma partido
Cuando las voces con mayor alcance se retiran, el espacio no permanece neutral. Lo ocupan discursos que presentan la diversidad como amenaza, burla o conflicto ideológico. Como plantea la campaña, cuando las voces responsables abandonan la conversación, el odio puede terminar escribiéndola.
La falta de relatos positivos también afecta la manera en que la inteligencia artificial representa a la comunidad, asociándola con miedo, rechazo o vulnerabilidad, en lugar de mostrarla desde el trabajo, la autonomía, la ambición y el futuro.

El orgullo no puede ser temporal
Rainbow Ghosting advierte que junio concentra una proporción cada vez mayor de una conversación anual cada vez menor. La comunidad continúa hablando, creando y organizándose durante todo el año; quienes administran la atención son los que deciden cuándo escuchar.
Apoyar la diversidad significa permanecer cuando deja de ser tendencia y sostener políticas que se reflejen dentro y fuera de las empresas. Las marcas no necesitan otro logotipo arcoíris: necesitan coherencia. Dejar la inclusión en visto no termina la conversación; permite que alguien más la escriba.