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Robbie Williams en CDMX: una noche con el verdadero showman

Entre bromas, clásicos y recuerdos familiares, el británico convirtió el Palacio de los Deportes en un sube y baja de emociones.

por: Nancy Estrada

Robbie Williams puede hacernos reír y, minutos después, dejarnos con un nudo en la garganta. Así fue su concierto del 7 de octubre en la CDMX, dentro de su Britpop World Tour: una noche para cantar, bailar y descubrir que, detrás de ese personaje que se adueña del escenario, hay un hombre profundamente agradecido con la vida que tiene hoy.

Desde “Let Me Entertain You” quedó claro que venía a divertirse. Entre cambios de vestuario, baile y bromas con el público, Robbie Williams llevó el ritmo de una noche en la que siempre estaba pasando algo. “Rock DJ” puso la fiesta y “Theme From New York, New York” dejó ver ese gusto suyo por el espectáculo en grande. Un completo showman, incluso cuando sólo estaba conversando.

De Oasis a Omar Chaparro

También hubo espacio para canciones ajenas. “Wonderwall”, de Oasis, apareció entre los momentos musicales de la noche, junto con fragmentos de otros clásicos que dieron todavía más motivos para cantar. Robbie jugaba con el repertorio con la misma soltura con la que bromeaba con sus músicos.

La sorpresa llegó con Omar Chaparro, quien subió para interpretar “Better Man”. El encuentro tenía historia: veinte años después de compartir esa canción en el Foro Sol, volvieron a cantarla juntos, ahora en el Palacio de los Deportes.

Su familia, presente toda la noche

A lo largo del concierto, Robbie volvió una y otra vez a su familia. Mientras aparecían fotografías de su esposa y sus hijos, agradeció que lo hubieran ayudado a salir de una etapa difícil. “Love My Life” cobró otro sentido después de escucharlo hablar de ellos: era fácil entender por qué quería compartir esas imágenes con miles de personas.

El homenaje a su padre llegó con “My Way”. Las fotografías que acompañaron la interpretación hicieron todavía más personal el momento. Ahí estaba ese Robbie que podía bromear con todo y que también se permitía hablar del amor y la gratitud sin esconder la emoción.

Una reverencia para México

“Feel” y “Angels” sonaron entre miles de voces en la despedida. Después de tantas canciones y emociones, Robbie se hincó e hizo reverencias al público, devolviendo la ovación que había recibido durante la noche.

El aplauso iba de un lado al otro: del público a Robbie y de Robbie al público. Después de una noche así, despedirse tampoco iba a ser tan fácil. Habíamos visto las fotos de sus hijos, escuchado su agradecimiento a la familia que lo ayudó a reconstruirse y compartido el homenaje a su padre. Verlo despedirse así terminó de hacernos un nudo en la garganta. Nos llevamos esa imagen y sus canciones sonando distinto: durante años, su voz nos ha acompañado en historias que sólo nosotros conocemos; esa noche, al escucharlo compartir la suya, sentimos que también habíamos podido acompañarlo a él.

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