Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez finalmente se casaron en una ceremonia íntima realizada el 11 de agosto de 2026, diez años después de conocerse en una tienda Gucci de Madrid.
La pareja eligió el salón de su casa de verano en Cascais, Portugal, para intercambiar votos y tuvo como únicos testigos a sus cinco hijos.

Una boda lejos de los reflectores
Durante semanas circularon rumores sobre la fecha y el lugar del enlace. Incluso, cientos de seguidores acudieron el 8 de agosto a la catedral de Funchal pensando que ahí se celebraría la boda.
Sin embargo, Cristiano y Georgina optaron por algo mucho más privado. La influencer explicó a Vogue que quería una celebración familiar, en un espacio cotidiano para ellos.
“Hemos decidido hacerlo en el salón de nuestra casa, donde desayunamos, almorzamos y cenamos”, contó Georgina. Su deseo era que, con el paso de los años, sus hijos recordaran aquella mesa como el lugar donde sus padres intercambiaron votos.
Los cinco hijos de la pareja fueron los únicos testigos: Cristiano Ronaldo Jr., los mellizos Mateo y Eva María, Alana Martina y Bella Esmeralda.

Gucci y diamantes: los detalles del look de Georgina
La historia de amor de la pareja también estuvo presente en su vestimenta. Ambos utilizaron diseños de Gucci, la misma firma en cuya tienda madrileña se conocieron una década atrás.
Georgina apostó por un conjunto blanco de falda y camisa de seda, acompañado por zapatos de satén con el característico detalle Horsebit de la marca.
El lujo apareció principalmente en sus joyas. La modelo lució un espectacular collar de Chopard, perteneciente a la colección Garden of Kalahari, además de su enorme anillo de compromiso con diamante ovalado y otras piezas de alta joyería.
Cristiano, por su parte, eligió un traje de algodón beige claro hecho a medida y mocasines a juego.

Después de la boda fueron al Santuario de Fátima
Tras la ceremonia en casa, la pareja se trasladó al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, donde recibió una bendición privada.
La celebración no tuvo una luna de miel tradicional. Cristiano tuvo que regresar a Riad para incorporarse a los entrenamientos de Al-Nassr, aunque el futbolista resumió su nueva etapa con una frase romántica: “Cada día es una luna de miel”.
Además, Ronaldo reveló a Vogue que considera que este podría ser su último año como futbolista profesional y aseguró que ya tiene planes para cuando termine su carrera.
Por ahora, la pareja disfruta de una nueva etapa como marido y mujer, después de una década de relación y una boda que, lejos de ser multitudinaria, tuvo como protagonistas a su familia, su hogar y su historia de amor.
