Después de varios intentos fallidos y una repetición constante de los mismos nombres, la escena del rock alternativo en México comienza a renovarse con propuestas sólidas que priorizan la expresión artística por encima de la fama.
En este contexto surge Demencia Infantil, una agrupación que apuesta por un sonido disruptivo y cargado de sustancia. El próximo sábado 20 de septiembre, la banda presentará en el Foro Indie Rocks! su primer larga duración, Monigote cualquiera.
Para conocer más sobre el proyecto y su proceso creativo, conversamos con los integrantes de la banda.

¿Sintieron presión al momento de realizar su primer LP?
Sí, totalmente. Hace unos cinco años estuvimos a punto de sacar un material de mediana duración, pero se cayó. En ese momento pensamos en cuándo podríamos tener una carta de identidad, que es lo principal de un disco. Había mucha presión.
Nuestro “éxito” ha venido de las tocadas, no de plataformas como Spotify. Había incertidumbre porque sabíamos que funcionaba en vivo, pero no teníamos claro cómo sonaría en un álbum. Al final, todos somos esclavos de los monigotes.
¿Cómo definen Monigote cualquiera?
No es un disco con muchas letras ni diálogos explícitos. Queríamos sembrar un concepto y lo encontramos en la figura del monigote: desde nosotros hasta el público. Muchas veces no sabemos muy bien lo que estamos haciendo, y como escuchas siempre proyectamos lo que somos en esos espacios en blanco.
Este disco es tan bueno o tan malo como cada quien quiera. No buscamos imponer una valoración.

Al momento de grabar, ¿pensaron en cómo trasladar esos temas a los shows?
Eran rolas que ya veníamos tocando en vivo. Teníamos el esqueleto y las improvisaciones encima. El reto fue decidir cómo quedaría plasmado en la grabación. Con Hugo Quezada encontramos la opción de mantenerlo orgánico.
¿Qué aportó Hugo Quezada como productor?
Nos ayudó mucho a bajar esas ideas raras a algo más concreto. Hugo ha sido una figura clave en la escena independiente mexicana, con proyectos como Exploded View. Es increíble trabajar con alguien que tiene tanta experiencia.

El álbum tiene un costo de 150 pesos en Bandcamp. ¿Conciben la música como un negocio redituable?
Para nada. Por suerte ya llevamos un tiempo en un “sweet spot” donde no tenemos que invertir tanto de nuestros recursos, la banda se sustenta sola. Pero hacemos otras cosas aparte. El negocio de la música está diseñado para que quienes nos dedicamos a esto tengamos que diversificarnos.
¿Se sienten parte de una escena musical?
Sí. La mayoría de las bandas con las que compartimos escenario son amigos: Un perro andaluz, Ven y Mira, Diles que no me maten, Mengers, Perritos Genéricos, Aguacero, Grito Exclamac!ón.
En estos últimos dos años hemos coincidido mucho con ellos. Crecemos a la par y eso fortalece la escena.