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Ilse Salas, el arte genera conciencia

por: Rodrigo Araiza

Está abierta a la posibilidad de hacer telenovelas

 

La belleza de su mirada encapsulada en vitrinas de color verde va acorde con su gentil y amable forma de abordar esta charla, en la cual nos dimos cuenta de la forma tan madura con que Ilse enfrenta la vida en México.

No ha participado en ninguna telenovela, pero su trabajo en teatro, cine y teleseries son por demás de calidad. Una actriz en toda la extensión de la palabra: talentosa, ingeniosa, creativa pero, sobre todo, trabajadora.

Este fin de semana se estrena Güeros, cinta que dirige su pareja Alonso Ruizpalacios, donde comparte créditos con Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre y Leonardo Ortizgris, en una historia que ha sido premiada en diversos festivales de cine del mundo y que, esperemos, no pase inadvertida en México.

La película Güeros se promociona con una frase de Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”, ¿así lo consideras?

Es una cita de Allende, pero al director siempre le gustó mucho y la usamos como referencia para ensayos, para improvisaciones; es parte del humor que tiene la película porque los protagonistas son jóvenes y no son nada revolucionarios, entonces son unos personajes contradictorios, como la ciudad, como todo lo que ocurre, que está lleno de contradicciones y contrastes.

¿Es complicado o le imprime cierto grado de nerviosismo participar en una ópera prima?

No puedo ser muy objetiva en eso porque no solamente es una ópera prima, sino que es la ópera prima de mi chavo y es la primera vez que trabajamos juntos después de 10 años; estoy nerviosa por muchas razones, no sé distinguir si es por la ópera prima o porque es suya.

¿Es más cuidadoso, a diferencia de otros proyectos?

Implicó más trabajo que otros proyectos.

Además ya ha obtenido distintos reconocimientos…

Sí, de los más importantes: Mejor Ópera Prima en el Festival de Berlín, Premio a la Juventud en San Sebastián, Morelia, Bombay, Lima, son muchos, nunca te esperas el reconocimiento, y menos a nivel internacional como lo obtuvo Güeros el año pasado.

¿Quién es Ana, tu personaje en la historia?

Ana es una chava militante de un movimiento de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México que se parece mucho al que hubo en 1999; sin embargo, no es una copia del movimiento, es totalmente ficción, y ella es una mujer muy segura de lo que quiere, de lo que cree. Hay dos elementos muy importantes en la película: una, está muy cansada después de casi 10 meses en huelga, ya los ánimos de todos están cansados, irritables, eso la hace escaparse un día, porque además aparece su mejor amigo, del que descubrimos que está enamorada. Ana parece una heroína, pero no lo es, es un ser humano como cualquiera.

¿Qué retos te implicó hacer a Ana?

Primero, la dificultad de trabajar con Alonso; me ponía muy nerviosa, siempre he considerado que es uno de los mejores directores de México, no solamente en cine, sino en teatro, ha hecho muchos cortos premiados y obras de teatro memorables. Fue una película complicada en cuanto a locaciones, siempre teníamos que estar corriendo, escondiéndonos porque teníamos poco presupuesto, me fui de oyente a la UNAM, a la Facultad de Filosofía y Letras; no lo consideré un reto, más bien implicó mucho trabajo, y al final son los más reconfortantes.

¿Disfrutaste regresar a las aulas?

Nunca fui universitaria, estudié la carrera de teatro, no como una licenciatura, aunque fueron cuatro años; nunca fui a la universidad, entonces la verdad envidio a todos los universitarios, me parece un mundo fascinante, dedicar tu vida al estudio, estar en la UNAM, llena de facultades, con distintas materias, creo que voy a volver a estudiar algún día.

Como actriz, madre y mujer, ¿qué te inconforma de la situación que estamos atravesando?

¡Qué no me inconforma! Vivimos un momento sumamente doloroso, con líderes que no nos representan, con una censura inusitada, con un miedo que nos imponen nuestros propios gobernantes, quienes dicen que nos van a proteger; me pone muy triste, me agobia mucho que el país que amamos se ha convertido en esto.

En uno de tus tuits mencionaste la censura que sufrieron tus compañeros de Güeros mientras eran entrevistados en la radio, ¿cómo lo ves, alguna vez te ha pasado?

Horrendo, me decepciona muchísimo, pero veo que es producto del miedo, nadie quiere perder su chamba, todo mundo está cuidando su pellejo y siguiendo órdenes de no sé quién; me enoja muchísimo, nunca me ha pasado, pero sí me han dicho “bájale un poquito”, pero nunca le he bajado; tampoco soy una activista social ni la vocera de todas las causas, pero soy ante todo una ciudadana inconforme que se da cuenta de que las cosas no están bien.

¿Crees que el cine sea un motor de cambio?

Creo que el arte en general sirve para, sin querer, crear conciencia y memoria histórica del momento que estamos viviendo, entonces los más sensibles sabrán ver lo que hay detrás de las cosas; detrás de una buena película quizá haya mucho más que sólo entretenimiento.

Para este papel comentas que fuiste a la universidad, ¿esto te cambió la visión de la situación?

Pues no, siempre consideré, en el caso de la huelga del 99, que era un movimiento que ganó, cosa que agradezco muchísimo y espero que todos los mexicanos también porque gracias a ese movimientos tenemos una educación gratuita y pública; sin embargo, como en todos los movimientos sociales en los que he estado, cerca había muchas contradicciones, elitismo, radicalismo, clasismo, intolerancia, y estando en la UNAM lo reconfirmé: ¿cómo podemos tratar como extranjero a cualquiera que sea distinto a nosotros?

¿Qué te gustaría estudiar?

Ciencias Políticas o Historia del Arte, ya me haré mi tiempo algún día.

Uno de tus primeros trabajos fue en la Barra Infantil de Canal Once, ¿qué experiencia te dejó?

Yo amo a los niños, amé trabajar en Canal Once, fui muy feliz, iba por un año y me quedé tres, renuncié porque quería ejercer mi carrera de actuación; me divertía muchísimo, me dejó mucho, son de las cosas que me hicieron acercarme a la realidad del país porque el público que ve Once Niños son pequeños que pasan mucho tiempo solos, con papás en  Estados Unidos, están con la abuela, no tienen cable, no tienen clases extras; era una comunicación muy amorosa y muy divertida.

Has trabajado en distintos proyectos de cine, teatro y televisión, ¿cómo los escoges, en qué te fijas?

Confío mucho en algo que creo que tengo bien desarrollado: la intuición; hay proyectos que inmediatamente, sin leer el guión, cómo está construido el proyecto o quiénes están involucrados, no me interesan, y hay otros que por más complicados que parezcan, me llaman mucho la atención. Generalmente tiene que ver con la gente que está involucrada, debe ser gente que respete, admire o que me cause mucha curiosidad, eso es lo principal, me importa mucho el proceso; siempre que hago teatro es más claro, lo que más me gusta es el proceso de ensayo, a veces ni recuerdo cómo quedó la obra.

¿Qué personajes te llaman más la atención?

Depende del tiempo; cuando empecé hice Locas de amor y me tocó un personaje increíble que era Sofía Arroyo, una chava bipolar que subía y bajaba emocionalmente en cada capítulo, y eso me prendía, representaba un reto e implicaba muchísima energía, pero ahora quizá busco personajes con más contenidos, no sé por qué.

¿Estás en busca de algún personaje en específico?

No, creo en ese viejo cliché de que los personajes nos buscan a nosotros y no nosotros a ellos.

¿Qué disfrutas más: cine, teatro o televisión?

No sé, la verdad me gusta mucho hacer las tres cosas cuando son buenas y te dejan algo, pero el teatro es donde tengo más tiempo para construir un personaje y eso lo valoro muchísimo; como actriz valoro mucho más el teatro, aunque años después me gusta ver las películas en las que he estado.

¿Te agradaría hacer telenovela?

Nunca he hecho telenovela, tampoco me cierro a las posibilidades, pero no es un lugar en el que me haya querido mover, sobre todo porque implica mucho tiempo y un ritmo tan vertiginoso que no me da opción ni para pensar qué estoy haciendo… pero uno nunca sabe.

Además del estreno de Güeros, ¿qué proyectos hay en puerta?

Estoy haciendo una teleserie que se va a llamar Maldita tentación, de la que pronto tendrán noticias porque apenas estamos grabándola, es una producción de Mundo Fox y RCN de Colombia; luego debo acomodar fechas para un par de películas y una obra de teatro con Mauricio García Lozano otra vez, quien fue mi director hace dos años, y desde ese tiempo queremos montar Medida por medida de Shakespeare.

¿Te gustaría producir?

Producir nunca, no tengo paciencia, me gustaría dirigir algún día.

¿Y escribir?

También, siempre he tenido una idea para un guión que en algún momento intenté desarrollar, pero necesito hacerlo con alguien más porque no tengo idea de cómo se hace, pero estoy segura que un día lo voy hacer porque tengo muchas ganas.

¿En Güeros te involucraste en el trabajo de realización del guión?

¡No sabes lo que es Alonso! Fui invitada a su viaje y participé con lo que pude en la creación de mi personaje, pero nada más; si hay alguien que sabe lo que quiere y es terco como un caballo, es él.

¿Has pensado en salir de México y construir tu carrera en otro país?

Sí lo he pensado, pero en México he construido una carrera que considero muy valiosa, y las veces que me han invitado a irme me da mucho miedo dejar lo que he estado construyendo y apenas comienza a solidificarse; de lo que estoy segura es que viajar con el trabajo que uno hace es de las cosas más padres que te pueden ocurrir, ojalá pueda viajar mucho con mi trabajo.

 

CUESTIÓN DE ESTILO

Nombre: Ilse Virginia Salas Martínez.

Fecha de nacimiento: 26 de agosto de 1981.

Libro favorito: Las obras completas, de William Shakespeare.

Platillo favorito: Tostadas de atún con habanero.

Televisión: Sr. Ávila, Dos lunas, Capadocia, Locas de amor, Barra infantil, de Canal Once.

Teatro: Un alma simple, Todo sobre mi madre, Cock, Las relaciones sexuales de Shakespeare.

Cine: Güeros, Cantinflas, Restos, Hidalgo: la historia jamás contada.

 

FRASES

“Creo que el arte en general sirve para, sin querer, crear conciencia y memoria histórica del momento que estamos viviendo”

 

“Nunca he hecho telenovela, tampoco me cierro a las posibilidades, pero no es un lugar en el que me haya querido mover, sobre todo porque implica mucho tiempo y un ritmo tan vertiginoso que no me da opción ni para pensar qué estoy haciendo… pero uno nunca sabe”

 

“Vivimos un momento sumamente doloroso, con líderes que no nos representan, con una censura inusitada…”

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