En una misma casa de San Miguel de Allende conviven antiguas caballerizas, un bar cubierto de obsidiana y piezas de algunos de los diseñadores más interesantes de México. La dirección es Recreo 16, y su historia permite entender qué hay detrás de Casa Dragones, una firma que ha encontrado en esta ciudad mucho más que una inspiración.




Aquí, acercarse al tequila implica detenerse en una pieza de obsidiana, descubrir de qué está hecho un tapete y entender por qué un número aparece una y otra vez. La copa es apenas el inicio de la conversación.


El origen detrás del nombre
Casa Dragones tomó su nombre de los Dragones de San Miguel, el cuerpo de caballería al que perteneció Ignacio Allende. Su relación con el movimiento de Independencia inspira la identidad de la marca y explica el significado del 16, presente en sus botellas y en la dirección de la casa.

La propiedad, cuyos orígenes se remontan a 1671, albergó las caballerizas de aquel regimiento. Hoy conserva ese pasado mientras recibe nuevas miradas sobre la hospitalidad, el diseño y la manera de compartir un destilado mexicano.

Para Bertha González Nieves, cofundadora de la firma junto con Bob Pittman, esa herencia está ligada a la libertad de proponer. La marca, lanzada en México en 2009, ha construido su propuesta alrededor de tequilas de degustación elaborados en pequeños lotes.


El diseño también cuenta la historia
La restauración, a cargo de Will Meyer, de Meyer Davis, y del arquitecto sanmiguelense Marco Valle, permitió que la arquitectura histórica encontrara compañía en materiales y piezas contemporáneas. Uno de los espacios más llamativos es The Obsidian Bar. Diseñado por Gloria Cortina en las antiguas caballerizas, está revestido con mosaicos de obsidiana cortada a mano, procedente de los campos de agave en Jalisco. La piedra vincula visualmente la casa con la tierra donde nace el tequila.

Ana Elena Mallet y Raúl Cabra participaron en la propuesta de interiores. Entre sus piezas conviven bancos de nogal de Héctor Esrawe inspirados en monturas, tapices de Caralarga y lámparas de fibra cruda de Ángela Damman. También hay tapetes de Trine Ellitsgaard tejidos con hojas de agave desechadas y creaciones en henequén de Fernando Laposse.


Una pausa para mirar de cerca
Ese cuidado por los materiales tiene continuidad en la forma de acercarse a la bebida. Expresiones como Casa Dragones Joven, Blanco, Añejo Barrel Blend y Reposado Mizunara forman parte de una colección pensada para descubrirse con calma.

La casa ofrece contexto para ese momento: la historia de un nombre, el trabajo detrás de un objeto y las distintas posibilidades de un tequila.