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Héctor, Kika y Plutarco, un viaje de suspenso y misterio

por: Stephanie Cancino Zenteno

 

Plutarco, Kika y Héctor protagonizan la obra Extraños en un tren

 

 

Siempre habrá quien nos ame y odie allá fuera, alguien que detrás del contacto directo y a nuestra sombra se mantenga siendo un extraño que nos conoce mejor que nosotros mismos y que lleve su vida a la par de la nuestra como un enfermizo, pero aparentemente cotidiano pasatiempo.

Extraños en un tren es la puesta que hace honor al ánimo perplejo, suspenso entre resoluciones y juicios contradictorios que las relaciones humanas generan día a día; un encuentro de extraños personajes que nos obligan a analizar la parte más recóndita de la mente humana, donde el rencor, el amor y la culpa tienen sitio.

El género de suspenso es poco usual en México, pero la historia ya está en su segunda temporada. La trama nos sitúa en un viaje en tren de una época pasada, una travesía rodeada de circunstancias y peligrosos pensamientos que tienen destinado converger y convertirse en el trazo perfecto de un crimen sin preámbulo.

La obra está en manos del director Manuel González Gil y un elenco conformado por Héctor Suárez Gomís, Plutarco Haza, Kika Édgar (alternando con Wdeth Gabriel), Diego de Erice, Silvia Mariscal y Carlos Ignacio.

Con este motivo, Kika (K), Héctor (H) y Plutarco (P) comparten con EstiloDF un poco acerca de su experiencia en el escenario. Sin duda una plática que sacó a relucir al psicópata que todos llevamos dentro y que nos lleva a imaginar estar inmersos en el crimen perfecto.

 

Suspenso es un género complicado y poco usual en México, ¿qué reto les depara este proyecto?

K: Muchos. El suspenso es un género de por sí complicado, que demanda mucho, pero es en extremo interesante. Esta obra es la puerta hacia un nuevo reto actoral para todos. Yo casi siempre hago comedia musical, pero me encantan los proyectos y personajes que me desafíen. Esta obra me saca de mi área de confort y me da enseñanzas para crecer como actriz.

H: Sin duda bastantes. Si no me hubiera sentido desafiado no hubiera aceptado el personaje. Cuando empecé a leer el guión me encantó la historia y pude visualizarme entretenido y muy entregado con el que sería mi personaje.

P: Como actores el reto es dar vida a personajes inmersos en un ambiente al cual no estás tan acostumbrado. Casi siempre, o al menos aquí en México, las obras son farsas, comedias, musicales… el suspenso es un género tan particular y poco usual que obliga al actor a jugar con la mente, el tiempo y el espacio; te orilla a crear expectativas, dudas e interés. Estoy feliz de participar en algo tan distinto, me gusta mucho el thriller psicológico.

La obra se basa en la novela de Patricia Highsmith y en la película de Alfred Hitchcock, ¿alguno vio la cinta, leyó el libro o acudió a la puesta en escena como espectador?

H: No vi la obra porque al mismo tiempo estaba en temporada; la película la empecé a ver, pero la quité después de 30 minutos porque a mi parecer es malísima, y no leí la novela, pero sé que la autora es la misma de toda la serie de El talento de Mr. Ripley, la cual es considerada una de las mejores escritoras del género. En todo caso llegué en blanco, y aunque hubiera visto la puesta estoy seguro que no habría influido en mí. Creo que un actor sin imaginación no es nada, cada quien tiene una perspectiva distinta.

P: Hasta donde yo sé la mayoría de los que conformamos el elenco no vimos la primera temporada de la obra. En mi caso vi la película, pero no tiene nada que ver con la puesta. El texto teatral tiene más que ver con la novela.

K: Yo no había visto ni leído la historia. Sabía perfectamente qué obra era, pero no tuve la oportunidad de verla en su anterior temporada por cuestiones de tiempo y trabajo. Ya la había escuchado, pero te estoy hablando de hace “bastantitos” años, y ahora mientras iba abordando y bordando mi personaje lo fui recordando.

Paul, Ana y Bruno son tres “extraños” que narrarán al público la historia de un crimen, ¿qué les ha gustado más de sus personajes?

H: A mí me encanta cómo mi personaje de verdad cree que al no ser descubierto es inmortal, es perfecto. Bruno es una persona fuera de lo común, tiene una relación muy extraña con su madre, un Edipo no resuelto… es un cuate que tiene tan mal acomodada su escala de valores que lo lleva a sentirse Dios. Me fascina la complejidad de su mente psicópata, que tenga tantos conflictos existenciales y asuntos por resolver. Siempre es muy divertido ser el malo, pero ser un loco aún más.

K: Ana me encanta. Es un personaje bastante lindo porque tiene el cliché de los 50, representa cómo la mujer sólo vivía para el hombre y la sociedad. Me gusta su comportamiento y su lucha por sacar adelante a quien ama aun en cuestiones tan extremas como las que vivirá su esposo. Me fascina cómo se ve obligada a tomar decisiones tan complicadas.

P: Paul es un chico que vive un mar de emociones. El subirme a la montaña rusa con él ha sido muy interesante; con él vivo la frustración, el rencor y la culpa desde una perspectiva distinta; disfruto paso a paso cómo se ve envuelto en circunstancias que alteran su mente y tranquilidad. Es un extraño que conoce a otro extraño sin antes haberse conocido a él mismo.

Sus personajes son complejos y el género complicado, ¿qué tan difícil ha sido prepararse para ello?

H: El texto está muy claro y muy bien escrito, lo analizas fácil. Yo sólo debo creer en lo que hago y digo, ésa es mi técnica. La gente compra eso, tu seguridad. Físicamente es un desgaste brutal, pero emocionalmente nunca he sentido nada, no dejo que un personaje interfiera con mis sentimientos. Creo en lo que digo, pero imagínate dejar que tus sentimientos se vean inmersos… me mato. Desde chico aprendí a jugar con mis emociones y sentimientos, pero sin salir del juego, ésas son las reglas.

P: Fue relativamente sencillo, el texto está muy bien elaborado, ahí está todo. Sólo me subí al tren. En cuestión formal, hay ciertas conductas que uno debe remitirse al cine para encontrarlas; traté de ver personajes como los de Mad Men, pero en sí me dejé estimular y ayudar por el director, fui como una marioneta con vida propia.

K: Yo observo mucho a la gente, a la sociedad, al mundo… ya no me cierro, me dejo llevar y sentir estímulos que como artista tanto me llenan. No me basé en alguien en específico porque le huyo a la imitación, más bien traté de investigar y crear. Así, con la ayuda del director, fui moldeando hasta conseguir un buen resultado.

En la obra se encargan de ponernos la piel de gallina, ¿a ustedes qué les eriza la piel?

P: Conforme al suspenso, la mente tan compleja. El sexto sentido, los giros de tuerca… me eriza la piel el desconocer, porque me siento frágil, vulnerable y, hasta cierto punto, tonto. Lo que más nos asusta es lo que no entendemos.

H: Cualquier cosa que me hace sentir y me toca, me eriza la piel. No sólo lo malo, sino cosas muy emocionantes que te sacan de tu zona de confort y te sorprenden.

K: Me mueven muchísimas cosas, soy muy sentimental. A mí me mueve todo, hasta la escena más simple. Creo que es parte de mi personalidad ser tan sensible. Me erizo a menudo por lo mismo.

¿Alguna vez han tenido algún encuentro bizarro con un extraño que haya dejado huella en ustedes?

H: No hablo con extraños. Si tomo un avión y viajo solo, desde antes de subir me pongo los audífonos y traigo mi libro en la mano. Siempre estoy dispuesto a hacer el papel que mejor me sale: el “antisocial”, me aíslo, no me gusta platicar con nadie. Además así me alejo de ese tipo de encuentros bizarros con gente que no conozco y que ni al caso con mi vida.

P: Soy muy hermético, no convivo mucho con la gente. Cuando viajo solo aprovecho para ver una película, leer o simplemente pensar. Será porque todo el tiempo estoy en contacto con mucha gente, que cuando llego a estar solo lo disfruto mucho.

K: Con un poco de miedo, sí. Cuando era más chica era más aventada, más visceral y agresiva. Tuve una vez un encuentro caluroso y enfrentamiento con palabras que me hizo sentir que perdía la cabeza, pero creo que va de la mano de la madurez. Además creo que los encuentros con las personas son los que van conformando tu historia y perspectiva de la vida, por eso no me cierro. Hace poco, mientras casualmente esperaba que me atendieran en el centro de servicio para mi celular, me encontré con una señora que me platicó que tenía cáncer; la abracé y le dije que tuviera fe, que no se diera por vencida. Fue muy emotivo, sin duda me dejó huella.

Extraños en un tren aborda circunstancias que llevan a cometer un crimen, mal viajándonos un poco, ¿cómo cometerían ustedes el crimen perfecto?

H: No creo que exista el crimen perfecto porque éste es el que no deja rastro alguno. Puedes no dejar huella física, pero el hecho siempre dejará una marca en ti, por lo mismo no es posible, la perfección no existe.

P: El crimen perfecto sólo sucede si te borran la memoria, si no, no existe. Tú te castigas solito, y a menos que seas un psicópata la conciencia siempre te estará persiguiendo.

K: El crimen perfecto es el cometido con amor, matas a cualquiera de esa manera. En mi caso así lo haría, enamoraría a mi víctima. Para qué ser agresivo si mejor los puedes dejar desarmados con cariño.

 

CUESTIÓN DE ESTILO

Obra: Extraños en un tren.

Autor: Patricia Highsmith.

Director: Manuel González Gil.

Foro: Teatro Wilberto Cantón.

Funciones: jueves 20:30, viernes 21:15, sábados 19:00 y 21:00, y domingos 19:00 horas.

 

 

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