Todo comienza con una idea aparentemente inofensiva: alejarse por unos días del trabajo, las responsabilidades y la rutina para reencontrarse entre masajes, copas y conversaciones pendientes. Jane, Coco y Sophie son amigas desde hace años, pero la vida adulta ha ido dejando su relación en segundo plano. Por eso, una escapada a un exclusivo spa parece la oportunidad perfecta para recuperar el tiempo perdido.

El problema —o quizá lo mejor de la historia— llega con Mel, la integrante más impredecible del grupo. Su aparición cambia por completo el itinerario y convierte el descanso en una sucesión de secretos, clases de yoga con cabras, carritos de golf fuera de control y decisiones que ninguna de ellas tenía contempladas.

En cada viaje hay ciertos personajes
Viajar con amigos revela cosas que una cena de dos horas difícilmente podría mostrar. Está quien lleva reservaciones, horarios y capturas de pantalla; quien llega tarde a todo; quien desaparece sin avisar; quien quiere enamorarse durante el viaje y, por supuesto, quien transforma cualquier plan tranquilo en una historia que se contará durante años.

Relajadas y muy peligrosas lleva estas dinámicas al extremo, pero parte de algo muy reconocible: convivir durante varios días obliga a negociar ritmos, gastos, espacios y expectativas. El viaje no necesariamente provoca los problemas; muchas veces solo hace visibles las diferencias que ya estaban ahí.

Una amistad también necesita atención
Debajo de la comedia y el descontrol aparece una idea mucho más cercana: conservar una amistad en la adultez requiere intención. Entre carreras, relaciones, familia y pendientes que nunca terminan, reunirse deja de ser espontáneo y empieza a necesitar agenda.

La película no presenta una amistad perfecta. Sus protagonistas se incomodan, se reclaman y descubren secretos, pero también recuerdan por qué siguen eligiéndose. Porque un buen viaje no siempre es aquel en el que todo sale según el plan, sino el que permite volver a hablar con honestidad, reírse de los errores y crear nuevos recuerdos juntas.


Un elenco experto en hacer del caos una comedia
La química entre Leslie Mann, Anna Faris, Isla Fisher y Michelle Buteau sostiene una historia en la que cada personaje aporta una energía distinta. Detrás de la cinta están Jon Lucas y Scott Moore, guionistas de ¿Qué pasó ayer? y responsables de El club de las madres rebeldes, dos nombres familiarizados con personajes adultos que abandonan momentáneamente las reglas y terminan envueltos en situaciones cada vez más absurdas.

Relajadas y muy peligrosas llegó a los cines mexicanos el 20 de agosto con una pregunta que vale la pena responder después de verla: ¿viajar con amigas fortalece la relación o la pone en riesgo? Probablemente ambas y ahí está la diversión.
